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Hablemos de patriotismo

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Siempre que intento dar mi punto de vista respecto a algo, recalco que no es más que eso: mi opinión, la cual doy en calidad de joven, fémina, dominicana y humana, que sin duda no espera ofender a alguno de ustedes ni mucho menos, e intento también agregar una exhortación que usted cumple o no, según le parezca. En esta ocasión, hablemos de patriotismo.

Hace un corto período de tiempo terminé uno de los mejores documentales que he visto en mis diecisiete años de vida, titulado Winter on fire: Ukraines fight for freedom que relata la violenta guerra de Maidan, y en sí, el inicio a la “situación en Ucrania”. Pero, ¿por qué hablar sobre un país que tiene distintas costumbres, problemas, lenguas y un sinfín de desigualdades con nuestra República Dominicana? Simple: quiero recalcar algo que admiré de los ciudadanos ucranianos que considero hemos estado perdiendo los dominicanos a lo largo y ancho del tiempo: nuestra patria.

Ucrania, además de sus debilidades y al igual que muchos países en todo el mundo, tiene una población admirable, una generación de verdaderos ciudadanos y un gran listado de héroes que han dado la vida por su nación; nosotros no somos una excepción a eso. Para comprobarlo tenemos muchísimos museos que nos recuerdan la vida de aquellos que nos brindaron la libertad, pero yo me pregunto: hoy en día, ¿cuántos dominicanos darían su último aliento por estas tierras?

No es mentira que más de la mitad de la población dominicana sueña con irse del país, que quiere abandonar sus raíces en busca de un futuro mejor (cosa que no critico, en cierta parte); lo que me parece indignante es el poco deseo que tenemos de mejorar nuestra patria.

Es una cantidad limitada de dominicanos que aún tiene deseos de aprenderse las doce estrofas del himno nacional, o saber qué significa cada elemento de nuestra bandera, o sentarse a desarrollar ideas nuevas en mejora del país. Normalmente, se busca obtener una clase de beneficio con todo lo que hacemos, así que es fácil pensar “con el himno no se come, a mí no me van a pagar por eso y yo lo que necesito es dinero”. Créanme, podrían pasarse toda la vida tuiteando en contra del gobierno –quien tiene gran parte de la condena- pero eso no solucionará nada.

Aborrezco la conformidad con la que hemos crecido. Que el Presidente, por ejemplo, haga una línea de metro no lo hace un súper ejemplo de la sociedad, lo hace ser un hombre cumpliendo su trabajo y eso no hay que aplaudírsele o vanagloriarlo porque a usted, en su trabajo, no le aplauden todos los días por ir, ¡es más! Se pasa años en la misma empresa y tiempo después es que le gratifican con un ligero aumento de salario. Entonces, ¿cuál es la diferencia?

No me mal interpreten, cumplir con nuestro trabajo es una forma excelente de hacer el bien, pero, ¿no deberíamos todos hacer lo que es correcto? Aplaudimos esas cosas porque nos hemos acostumbrados a las malas obras, y cuando alguien –quien sea- hace algo no-tan-malo, nos sorprendemos. Creemos que éste es todo un líder porque de cien cosas que hace, una es moralmente aceptada, cuando sus antecesores hacían las mismas noventa y nueve negativas, más una al montón.

Algo similar se muestra varias veces en Winter on fire, pero a diferencia de ellos, nos estamos quedando en casa viendo como el país va de mal en peor y nuestra reacción a esto es… una publicación en Facebook.

Estamos acostumbrados a aceptar las cosas como están, sean buenas o malas. He escuchado a numerosas personas decir «aquí no hay ley» y tienen razón. La ley en nuestro país, como casi todo en él, la controla el dinero y la cuña. Pero si yo, ahora mismo, voy y me siento frente al palacio sin pronunciar palabra alguna, sólo con un cartel que diga «queremos justicia«, en una clase de huelga pacífica, esas personas que dijeron aquello, no se sentarán ahí conmigo. No, no. Ellos dirán «eso es lo que hace falta: que los jóvenes se pongan los pantalones y dejen de estar rialengando» o «mira eso, a esa infeliz la entierran ahí sin que el Presidente le haga caso«. Continuamente opinando, quejándonos, hablando, sin hacer absolutamente nada.

Me da lástima y, más que todo, vergüenza ver que pasando por esta inestabilidad no queremos quedarnos a hacerle frente. Seguimos pensando que todo terminó el 27 de febrero de 1844 o con la caída de la dictadura Trujillista, pero ahora, justo en este momento, tenemos que continuar con la mejora. No podemos huir de nosotros mismos.

Al mismo tiempo, me lleno de una fe inexplicable cuando veo que al menos una sola persona está haciendo las cosas bien. Con pequeños actos, como echar la basura al zafacón, respetar a los demás, ser trabajadores honestos, mantener un ambiente sano en la familia, decir “buenos días”, esperar que el semáforo cambie, superar los límites estudiantiles y muchas otras cosas más, se vuelven cada día una forma más de profesar que “hay esperanza”.

Muchos cambiamos nuestros perfiles en las redes y escribimos “YO AMO RD”, pero, ¿qué es un amor sin obras? Amamos las playas, los ríos, la comida, la música folclórica, las zonas turísticas; y, si es así, amemos también las casas de madera y cinc, la contaminación en las calles, el terrible vocabulario de los niños actuales, la degradación de la mujer, los altos impuestos, los policías corruptos, la escasez de trabajos dignos, amemos todo eso porque, ¿saben una cosa? Eso también es RD.

Sé que a este punto todo lo leído les parecerá una acusación a los dominicanos, pero no lo es; en cambio, es un llamado. Estoy cansada de nuestra doble moral y ya es tiempo de despertar, es tiempo de armarnos a decir un rotundo “No” a lo que está mal, sin importar las consecuencias. Nadie más que nosotros puede hacer cambiar la situación. Debemos hacer de nuestra República un país verdaderamente digno de amar. Seguimos esperando que los partidos políticos solucionen nuestros problemas, cuando el verdadero problema del país, somos nosotros, los que no hacemos nada.

Personalmente, espero no verme obligada a abandonar mi tierra porque la adoro, es hermosa y es una joya en las manos equivocadas. Dios nos ayude a abrir los ojos -o cerrarlos, en dado caso- porque estamos viendo sin observar, oyendo sin escuchar y existiendo sin vivir. Dios nos de fuerza, así como a los ucranianos en su momento, para ondear la bandera en alto, cantar el himno y caminar juntos hacia una mejor República Dominicana. El momento es ahora, actúa.

-Escrito por Vianca Castillo Carmona, estudiante de 4to grado

ANEXO: MOVIMIENTOS U ORGANIZACIONES PARA LOGRAR UNA MEJORA EN REP. DOMINICANA / PARA CRECIMIENTO DEMOCRATICO E INTELECTUAL PERSONAL:

Hooola!! Soy Amaury Mo, Sip! ese mismo. Cuando no tengo najj que hacer mi hobbie es crear paginas web con diseños y chulerías bacanas así como ésta. Mi WhatsApps ⇒ 809-729-1111

Espectáculos

Juan Luis Guerra, entre mar y palmeras, inmenso en Punta Cana

El artista dominicano inicia a casa llena sus conciertos de residencia en Hard Rock Hotel y Casino Punta Cana

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Juan Luis Guerra durante su concierto. Foto Joel García Films.

Y Juan Luis Guerra cantó desde el campo de golf de Hard Rock Hotel y Casino Punta Cana.

La noche del sábado el espigado artista dominicano inició aquí el primero de cuatro conciertos de residencia tras la posposición de la primera presentación por los estragos de las lluvias y que está pendiente para saldarla el 2 de abril.

Sin embargo, pese a que las probabilidades de precipitaciones estaban por debajo del 20% según los pronósticos, en la zona cayeron algunos chubascos cuando el show que había iniciado a las 9:15 de la noche, ya tenía casi hora de desarrollo.

Fue en ese momento cuando para protegerme del agua saqué una capa plástica que compré en una tienda del hotel por 5 dólares y que no llegué a usar en el primer concierto pospuesto.

Ya en otras veladas de Juan Luis Guerra ha llovido.

Recuerdo en el 2005 cuando en una presentación en el Estadio Olímpico de la capital dominicana el agua que cayó no fue poca y salimos todos empapados.

Pero en lo que respecta a su actuación de anoche que marca el inicio de su tour «Entre mar y palmeras», Juan Luis Guerra marcó la ruta para un estallido de emociones desde que irrumpió en el gran entarimado con «Rosalía» y que hizo desde entonces que las más de 4 mil personas que asistieron no volvieran a ocupar sus asientos.

“Buenas noche Punta Cana, espero que disfruten de Entre Mar y Palmeras”, dijo el artista al saludar al público.

El líder del grupo 4-40 tuvo un desempeño como siempre impecable respaldado por una gran orquesta y recursos visuales en el escenario que le aportaron una alta dosis de espectacularidad.

Merece todo nuestro crédito la logística diseñada por el empresario artístico Saymon Díaz y su compañía SD Concerts.

Desde el fluido acceso al campo, los amplios estacionamientos de vehículos justo al lado del concierto así como el distanciamiento del público una vez dentro cumplido a cabalidad.

Saymon Díaz saca otra vez altas calificaciones en cuanto al tema de seguridad y organización en los eventos que produce.

El repertorio
Juan Luis Guerra interpretó «La travesía», luego «La llave de mi corazón», y así siguieron «Vale la pena», «Como yo», «Kitipun» y otros temas de su amplio cancionero que incluyó un popurrí de bachatas y otro de salsa.

El multipremiado cantautor se dio 15 minutos para reponer energías y hacer un cambio de ropa, tiempo durante el cual el escenario quedó para el corista de 4-40 Roger Zayas que cantó «Tú» con la pianista Yanina Rosado, parte que hacía la cantante Adalgisa Pantaleón cuando estaba en el grupo.

Entonces regresó Juan Luis y siguieron las descargas.

Un momento sin dudas memorable fue cuando abrazó la guitarra e interpretó «Ojalá que llueva a café en el campo», la canción del 1989 que sin dudas es una de las más representativas de su repertorio.

Como si fuera algo mágico, en ese momento vino una fina de llovizna sobre el campo de golf de Hard Rock Hotel, pero no precisamente de café.

Luego volvió a poner a la audiencia a bailar con «El farolito», «Las avispas» y «A pedir tu mano».

Y llegó acto seguido con «Bachata rosa», en la que yo particularmente no me pude contener y saqué a bailar a la hermosa comunicadora Mariela Encarnación cuya esbelta silueta sobresalía en el patio de butacas.

Una noche perfecta. Luego no me importó mojarme con la lluvia que arreció justo cuando Juan Luis Guerra se despidió de la audiencia con «La bilirrubina» a las 11:10 de la noche.

Con Juan Luis y Mariela ya yo estaba pago.

Juan Luis Guerra-4:40 agotará presentaciones en el mismo lugar los dias 19, 26 de estes mes y el 2 abril.

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Deportes

Los Tigres del Licey eliminan a las Águilas

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Los Tigres del Licey eliminaron la noche del viernes a las Águilas Cibaeñas al vencerlas con pizarra de 8-2 en el partido correspondiente a la jornada número 15 del Round Robin celebrado en el estadio Quisqueya Juan Marichal.

Ahora, los azules están en el segundo puesto con marca de 7-8. Las Águilas tienen 5-10. Ganó el juego Frank Garcés (1-0) y perdió Wandy Peralta (1-1).

El Licey hizo un espeso rally de cuatro vueltas en el séptimo episodio para tomar el control de la pizarra, que fue coronado por hits de Yermín Mercedes, Nomar Mazara y Dawel Lugo.

Emilio Bonifacio pegó hit al central, lo mismo que Sergio Alcántara, Anderson Tejada tocó por tercera y el lanzador Wandy Peralta tomó la bola y tiró mal a tercera llenándose las bases. Fermín sacó a Peralta.

En el octavo, Yermín pegó jonrón con uno a bordo para ampliar ventaja a 8-2.

Los primeros en anotar fueron los Tigres cuando fabricaron una en el primero y otra en el segundo.

Las Águilas anotaron una en el tercero y luego empataron a dos en el sexto acto, gracias a un hit de Orlando Calixte.

Vía Listín Diario

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