Reportaje Huesped
Haití se está quedando sin bosques
Haití se está quedando sin bosques y, sin árboles, el resto de la vida salvaje está condenada
MIGUEL ÁNGEL CRIADO/EL PAIS.-Haití se está quedando sin bosques y, sin árboles, el resto de la vida salvaje está condenada.
Son las dos principales conclusiones a la que ha llegado un grupo de científicos tras revisar imágenes por satélite de la isla desde finales del siglo pasado y visitar los últimos reductos de selva.
La cobertura forestal, ya escasa tras siglos de deforestación, se ha reducido a una cantidad exigua: apenas queda el 0,32% de sus bosques primarios.
El porcentaje, según el estudio, hace inviable la supervivencia de muchas de las especies que ya eran endémicas de Haití. Sin embargo, otros investigadores consideran exageradas las cifras.
Los bosques primarios o primigenios están de retirada en todo el planeta. Tras ellos quedan, en el mejor de los casos, paisajes tan alterados que, aunque haya árboles, la biodiversidad es más reducida en cantidad y variedad de especies.
Haití quizá sea el extremo. Por posición geográfica y clima (llueve un 30% más que en la húmeda Galicia) debería ser tan verde como Cuba, Puerto rico y otras islas del Caribe.
Solo ocho de las 50 montañas más altas conservan parte del bosque originario.
Sin embargo, el trabajo, publicado en PNAS, estima que los bosques primarios ocupaban apenas el 4,4% de Haití en 1988. Tres décadas más tarde, en 2016, último año analizado, la superficie se había reducido al 0,32%.
En términos absolutos, un país con un área de 27.750 km2, conserva solo unos 85 km2 de su bosque original. Y hay cifras que muestran además la fragilidad del estado de la parte occidental de la isla La Española: Hasta el 75% del bosque de los dos parques nacionales haitianos, Pic Macaya y La Visite, ha desaparecido desde que fueran protegidos, hace solo 35 años.
“Los bosques más bajos de la isla fueron los primeros en ser cortados (por su mayor accesibilidad), hace cientos de años, así que no queda nada en las llanuras”, comenta en un correo el principal autor del estudio, el biólogo de la Universidad Temple (EE UU) Blair Hedges.
Análisis
Así que analizaron las montañas: de las 50 cumbres más altas que conservaban selvas vírgenes en 1988, solo quedan ocho con una cubierta vegetal significativa.
Tres únicas montañas conservan un tercio del bosque primario (ver fotografía).
Al ritmo actual, los autores del estudio estiman que en 2036 ya no habrá bosques primigenios en Haití. Esto no significa que no haya árboles en la isla, pero ya no cumplen su función original, casi son decorado.
“No hemos examinado específicamente la composición de los bosques no primarios, pero nuestros datos muestran que están degradados, siendo en su mayoría dosel muy abierto, más cerca del 10% que del 70% [de porcentaje de cobertura forestal] y, por tanto, más seco y mucho menos capaz de soportar la biodiversidad original”, explica Hedges.
Lo comprobaron realizando trabajo de campo en una decena de montañas, tanto con bosque como deforestadas. En estas observaron un 83% de reducción en la riqueza de especies de anfibios y reptiles, los dos grupos de vertebrados analizados.
Cuestionamientos
Sin embargo, científicos no relacionados con la investigación, pero sí con Haití, cuestionan sus conclusiones, en particular el alcance de la deforestación.
Uno de ellos es el geólogo de la Universidad Grand Valley State (EE UU), Peter Wampler.
En 2014, publicó un análisis de la cubierta forestal de Haití usando los mismos datos: las imágenes de la misión Landsat de la NASA.
Sus resultados indicaban que casi el 30% de Haití estaba cubierto de verde, lo que supone 10 veces más de lo que se creía hasta entonces y muchísimo más del bosque primario estimado ahora.
La discrepancia puede estar en la definición de bosque. Para la ONU, toda extensión de más de media hectárea con árboles de más de cinco metros de altura y un dosel forestal mayor del 10% es bosque. Mientras, primario es aquel que aún se ha librado de la acción humana.
“No discrepo de las principales conclusiones de los autores de que la cubierta forestal y la biodiversidad han descendido en su periodo de estudio, en especial en los sitios que han estudiado, pero extrapolar sus trabajos sobre el terreno usando el análisis de detección remota de Landsat como lo han hecho es potencialmente sesgado y subjetivo”, sostiene Wampler.
Lo que le inquieta es el uso que se pueda hacer de sus conclusiones. “Una de las razones por las que me preocupa el posible sesgo y la subjetividad de esta investigación es que las erróneas estimaciones de cobertura forestal anteriores se han utilizado para propagar una narrativa negativa sobre los agricultores de subsistencia haitianos, como unos ignorantes que destruyen su entorno”.
Investigadores ajenos al estudio cuestionan el alcance y causas de la deforestación. En cuanto a las causas de la deforestación, independientemente de su grado, hay que diferenciar entre la histórica, iniciada ya en tiempos precolombinos, y la actual.
Aunque esta deforestación histórica está más relacionada con la expansión de la agricultura esclavista, la aceleración observada ahora tiene otras causas. Según datos del Banco Mundial, casi el 80% de las necesidades energéticas del país las cubre la madera y el carbón vegetal.
Sin embargo, un estudio de marzo pasado muestra que el grueso de la producción de carbón vegetal y leña procede del mezquite (Prosopis juliflora), un árbol de rápido crecimiento y que aguanta las podas más abusivas.
Según el investigador del Instituto Ambiental Estocolmo y coautor de esta investigación, Robert Bailis, Haití ha perdido mucho bosque primario, pero “la mayor parte de esas pérdidas sucedieron hace mucho tiempo”, lo que descartaría la obtención de carbón como causa. carbón no está estaba entre las principales causas.
En la actualidad, concluye Bailis, “el paisaje de Haití está muy degradado, pero hay más cubierta forestal de lo que piensa la mayoría”.
Reportaje Huesped
Primeras horas en el Metro de Los Alcarrizos: La gente aplaude como en un aterrizaje de avión
La inauguración de la línea 2C del Metro de Santo Domingo en Los Alcarrizos se convirtió en un acontecimiento para la movilidad urbana del país. El presidente Luis Abinader encabezó el acto oficial ayer, destacando que este nuevo tramo conecta directamente a 14 comunidades y permitirá un ahorro de hasta dos horas diarias en los traslados hacia el centro de la capital.
En las primeras horas de este 25 de febrero, la emoción de los usuarios es evidente: los aplausos al entrar en funcionamiento recordaron la costumbre de celebrar los aterrizajes de avión, tal como dice el portal Acento.com.do que lo constató al hacer un recorrido en la línea 2C del Metro de Santo Domingo.
Evelyn Reyes no lo pensó dos veces cuando le preguntaron por su nueva rutina. «¡Oh, feliz, mi amor!», dijo, con una sonrisa que se le escapaba entre palabras de agradecimiento al abordar el teleférico del municipio Los Alcarrizos, a las 7:19 de la mañana, en la estación Los Americanos, cerca de la zona franca y del hospital Vinicio Calventi.
Antes combinaba las góndolas y la OMSA, pero la espera le jugaba en contra y muchas veces no llegaba a tiempo a su lugar de trabajo, en el Distrito Nacional. Inicialmente, su ruta era una travesía diaria debido a los cambios de vehículos hasta la avenida Lope de Vega: «Yo cogía mi 23 y me quedaba en mi parada».
Actualmente labora cerca de la estación María Montez del Metro de Santo Domingo y, con la nueva extensión, calcula que el pasaje será de 35 pesos y siente que «eso es un avance al país«.
«Estoy feliz con mi metro… le doy gracias a Dios y luego al presidente», comentó al periódico Diario Libre.
Rosa Iris Araujo también mide el cambio en minutos. Antes tomaba la guagua 27B desde el control en el municipio Los Alcarrizos hasta la avenida Abraham Lincoln, también en el Distrito Nacional.
A pesar de que pagaba 50 pesos, duraba hasta una hora y media para llegar a su destino, atrapada en filas que podían extenderse 10 o 15 minutos para abordar un carro del transporte público.
«Ahora, con RD$35, llego hasta la Lincoln; es más rápido y todo», comenta durante su viaje en el teleférico de Los Alcarrizos para luego conectar con la nueva extensión del metro y llegar hasta la estación Pedro Mir (avenida Abraham Lincoln).
No es su primera vez en las góndolas del teleférico, pero sí la primera en que siente que el sistema funciona como una sola ruta.
Otros usuarios consultados afirmaron que tardaban hasta dos horas en llegar a sus destinos.

Góndolas del Teleférico de Los Alcarrizos se desplazan sobre el municipio durante el recorrido matutino. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
Unos 10 minutos después, las góndolas dejaron a los pasajeros en la estación Los Alcarrizos, donde empieza la transición hacia la nueva extensión del metro.
Belkis Báez explicó que su ruta era la 23; a veces tomaba el teleférico y luego otra guagua hasta el kilómetro 9 para después bajar por la avenida Gregorio Luperón. Hasta tres pasajes, tapones y llegadas tarde.
Sobre el nuevo sistema, consideró que es «excelente», pero con una frase que provocó risas entre los presentes: «Los guagüeros y los choferes de los carros… se jodieron», recordando cómo antes los carros solo llegaban hasta la salida o el kilómetro 13, sin alcanzar el kilómetro 9, lo que obligaba a pagar más y a perder tiempo.

Belkis Báez valora la integración del teleférico y el metro, que reduce pasajes, tapones y retrasos en su trayecto diario desde Los Alcarrizos. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
La transición: de las góndolas a los vagones
El recorrido realizado por un equipo de Diario Libre inició en el teleférico a las 7:19 de la mañana. A esa hora, el flujo es constante: trabajadores con loncheras, estudiantes con audífonos que se dirigían hacia la universidad, niños rumbo a las escuelas y mujeres con cartera en camino a su destino.
La jornada para muchos pasajeros comenzó en la estación Pablo Adón Guzmán, que conecta la autopista Duarte con Los Alcarrizos, a las 7:48 de la mañana, tras una espera de aproximadamente 15 minutos para abordar el tren. En un ambiente de entusiasmo, los usuarios aprovecharon el recorrido para grabar con sus celulares esta nueva experiencia de transporte.
El recorrido del teleférico de Los Alcarrizos, que parte desde la estación Los Americanos y culmina en la autopista Duarte, tiene una duración aproximada de 10 minutos.La nueva extensión del Metro, cuyo trayecto inicia en la estación Pablo Adón Guzmán, en la entrada de Los Alcarrizos, hasta la parada Pedro Martínez, próximo al kilómetro 9½, toma alrededor de 20 minutos.
Al alcanzar la cuarta estación, Franklin Mieses Burgos, el sistema requirió una maniobra operativa: los pasajeros debieron descender del vagón, cruzar al otro lado de la plataforma y cambiar de andén para abordar otro vagón y continuar el trayecto hacia la estación Pedro Martínez y, finalmente, llegar a la estación María Montez, en el kilómetro 9.
Aunque el transbordo generó cierta preocupación inicial en algunos pasajeros que no estaban seguros de en qué parada debían quedarse, el sentimiento predominante fue de satisfacción. «Prefiero el metro antes que un tapón de una hora», expresó uno de los usuarios, resumiendo el impacto inmediato en su calidad de vida.
Al momento del recorrido, Keodri Sánchez Hernández se encontraba en el vagón de Los Alcarrizos. Para llegar a su destino tenía una ruta fragmentada: carro público hasta la autopista Duarte, metro desde el kilómetro 9 y luego el corredor de la avenida Winston Churchill.
El teleférico era ocasional. Hoy mide el cambio en el reloj: de los tapones caóticos desde la entrada de Los Alcarrizos hasta el kilómetro 9, aseguró que ahora, con el metro, se llega prácticamente en 15 o 20 minutos. «La experiencia ha sido gratificante», comentó.
El grupo que inició su viaje en la entrada del municipio Los Alcarrizos llegó a la estación María Montez a las 8:08 de la mañana, completando el tramo en solo 20 minutos.

Usuarios viajan en los vagones de la nueva extensión del Metro que conecta Los Alcarrizos con María Montez. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
El cruce por el Distrito Nacional
La extensión 2C, con 7.3 kilómetros, funcionará de forma gratuita hasta Semana Santa.
Desde la estación María Montez, el trayecto sigue por el túnel de 940 metros, se integra al ramal oriental y mantiene su flujo estable de pasajeros hasta llegar a la estación Concepción Bona, cerca del centro comercial Megacentro, en el municipio Santo Domingo Este (SDE), en un trayecto de unos 30 minutos aproximadamente.
El recorrido de este medio apunta a que, en aproximadamente una hora, los usuarios podrán trasladarse desde el corazón de Los Alcarrizos hacia Santo Domingo Este.
La ruta, que atraviesa Santo Domingo Oeste, el Distrito Nacional y SDE, pone a prueba la promesa de integración del sistema. El cronómetro determinó que la nueva conexión cambiará la rutina diaria de un municipio que, por fin, estará más cercano al centro de la capital.
Reportaje Huesped
Le crean un perfil en Tinder y termina condenada a 12 años de prisión
El caso de Yokairi Julian Sosa Asensio, una joven de 24 años condenada a 12 años de prisión, ha reavivado el debate sobre el debido proceso, la valoración de las pruebas y la suplantación de identidad en el sistema judicial dominicano.
Su defensa sostiene que la joven fue condenada sin pruebas suficientes y que su identidad fue utilizada por una banda criminal para cometer un atraco.
Una identidad utilizada sin su conocimiento
Según explicó el abogado Jean Christopher Pérez, quien actualmente asume la defensa de la joven, Yokairi Sosa fue víctima de una suplantación de identidad.
Fotografías extraídas de su cuenta de Instagram habrían sido utilizadas por una red delictiva para crear un perfil falso en la aplicación Tinder, con el cual contactaban a víctimas bajo la apariencia de encuentros sexuales.
A través de ese perfil, los delincuentes coordinaban citas que terminaban en asaltos armados. En uno de esos hechos, ocurrido en el sector María Auxiliadora, las víctimas fueron interceptadas por una banda de atracadores, resultando en un accidente de tránsito, heridos y la pérdida total del vehículo involucrado.
Una condena sustentada en un solo testimonio
La condena de Yokairi Sosa se basó, principalmente, en el testimonio de una de las víctimas, quien aseguró que ella era la persona con la que se comunicaba.
Sin embargo, la defensa sostiene que no se presentaron pruebas corroborativas que vincularan a la joven con el hecho.
No se aportaron grabaciones de llamadas, audios, videos ni evidencia técnica que demostrara que el número telefónico utilizado perteneciera a la imputada.
De hecho, una certificación oficial estableció que dicho número estaba registrado a nombre de un extranjero, sin vínculo alguno con Yokairi Sosa.
Asimismo, los peritajes realizados a su teléfono móvil no lograron ubicarla en el lugar del hecho ni evidenciar el uso de la aplicación Tinder.
Pruebas excluidas y deficiencias en la defensa inicial
La defensa actual también cuestiona el manejo del caso por parte de los abogados anteriores. Fotografías y pruebas que situaban a Yokairi Sosa en Barahona, a más de 200 kilómetros del lugar del atraco, fueron excluidas por el tribunal de primer grado.
Según Pérez, esa exclusión debió ser impugnada oportunamente, pero no ocurrió.
Además, se estipularon pruebas audiovisuales sin ser reproducidas en el juicio, lo que, según el abogado, viola principios fundamentales como el de inmediación y el derecho a la defensa.
El testimonio del verdadero autor del delito
Un elemento relevante del caso es que uno de los condenados por el atraco, sentenciado a 15 años, confesó su participación y afirmó que no conocía a Yokairi Sosa, asegurando que la vio por primera vez cuando el Ministerio Público la presentó en audiencia.
Esta declaración refuerza la tesis de que no existía vínculo alguno entre la joven y la banda criminal.
Un recurso ante la Suprema Corte de Justicia
Tras la ratificación de la condena por la Corte de Apelación, la defensa de Yokairi Sosa presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, última vía legal disponible.
El objetivo es lograr la anulación de la sentencia o la celebración de un nuevo juicio con mayores garantías procesales.
Un llamado a revisar el caso
Desde el centro penitenciario de Anamuya, donde cumple su condena —lejos de su provincia de origen y de su familia—, Yokairi Sosa envió una carta a la Procuraduría General de la República solicitando únicamente que su caso sea revisado.
No pidió privilegios ni liberación automática, sino una investigación objetiva que permita esclarecer la verdad.
Su defensa insiste en que el caso evidencia fallas graves en el sistema y advierte que situaciones como esta pueden afectar a cualquier ciudadano si no se corrigen a tiempo.
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