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Los asaltantes llegaron tarde al Banco Popular para robar el botín que buscaban

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El 3 de junio, dos hermanos, acompañados de un primo y otro hombre, atracaron el Banco Popular de la Avenida Gregorio Luperón.

Uno de ellos murió a manos de la Policía Nacional. El otro, actor, modelo y adiestrador táctico, se entregó a la policía y ahora pide perdón por el hecho.

En total, fueron cuatro los asaltantes, dos muertos a tiros y otros dos capturados tras entregarse voluntariamente.

El atraco lo realizaron en dos minutos y ocho segundos. Un periodo corto, eficiente, pero que causó terror entre los clientes y empleados de la sucursal bancaria.

Y para su desgracia, todo ese operativo, que les ha costado la libertad a unos y la vida a otros, no cumplió su objetivo, pues el botín que buscaban ya no estaba en el banco a la hora del asalto.

Según la solicitud de medida de coerción presentada por el Ministerio Público contra los saltantes, a la cual dice el periódico Diario Libre que tuvo acceso, todo debía suceder rápido: entrar, amenazar, usar la fuerza si era necesario, coger el dinero y salir.

Si tardaban mucho, la policía les alcanzaría. Los delincuentes sabían que un atraco se hace a contrarreloj, por eso tardaron tan solo dos minutos y ocho segundos.

El atraco
Son las 4:36 p.m. del 3 de junio. Una yipeta negra, todoterreno y de la marca Kia, se detiene frente al Banco Popular de la Avenida Gregorio Luperón.

Se abre la puerta del copiloto y sale un hombre vestido de negro, con gorra y barba postiza. Este se dirige hacia el banco.

Tras él, dos hombres que también van de negro y con el rostro tapado abren la puerta trasera del carro y salen a paso ligero. Parecen seguros de sí mismos: caminan rápido y decididos. Sin embargo, un atraco siempre va acompañado de nervios y adrenalina.

Parece que no hay nadie más en la calle. La inmersión en el banco ha sido limpia, sin testigos. Rápida.

Cuando los asaltantes ya han entrado a la sucursal, el conductor de la yipeta, Richard Michel Estrella, decide dar marcha atrás lentamente, esperando por sus cómplices o quizás para no estorbar la salida de otros carros hacia la calle. Michel Estrella se detiene.

Para él, los dos minutos y ocho segundos duran mucho más.

Está pendiente de lo que pasa, vigilante, esperando a que sus socios salgan de allí, incluyendo su hermano Jorge Luis, el de la barba postiza, el cabecilla del atraco, el actor, el modelo, que también era entrenador táctico, por eso su destreza en el manejo de la situación.

Mientras los asaltantes están dentro del Banco Popular, el chofer retrocede para pasar desapercibido y una mujer vestida de azul se baja de su coche. Un paso, dos, tres, cuatro… Se dirige hacia el banco. Qué inocente.

Ha estado allí todo el rato dentro del carro sin percatarse de nada. La mujer de azul se detiene delante del banco, pero no abre la puerta. Tan solo va a usar el cajero. Tuvo suerte, porque mientras ella saca dinero del cajero, al otro lado de una pared de poco grosor se está produciendo un atraco, con armas de fuego, pasamontañas e intimidación.

El interior
A las 4:36 p.m. del 3 de junio, tres hombres vestidos de negro, con ropa militar, uno con barba postiza, han entrado en la sucursal del Banco Popular de la Gregorio Luperón. Ellos son Jorge Luis Estrella, Eddy Segura y Johan Belliard.

Jorge Luis Estrella, el cabecilla, encañona al agente de seguridad R.M. (por protección a las víctimas, solo se nombran sus iniciales), lo tira al piso, le pone un pie en la espalda y grita: «¡Todos al piso, esto es un atraco!», simulando un acento extranjero para despistar sobre su identidad.

Dicen los que saben que si los asaltantes no anuncian que se trata de un atraco, nadie se da cuenta. Así que vino el clásico grito: «¡Esto es un atraco!», para que nadie lo confunda. Pero Jorge Luis Estrella lo hace de forma distinta: con acento extranjero, sacando a relucir sus dotes de actor.

El guardia R.M. fue interrogado por la policía y dijo:

¿En qué lugar del banco usted se encontraba cuando llegaron esas personas?
«Eran aproximadamente las 4:30 p.m., y yo estaba en mi puesto de trabajo en la puerta, en la parte de adentro, ahí entraron dos hombres de repente encapuchados y dijeron «Todo el mundo al piso, esto es un atraco», a mí me tiraron al piso, me encañonaron, y me decían que no me moviera y me pusieron el pie en la espalda. Me apretaban duro».

Los asaltantes no lo saben, pero cuando han entrado y han amenazado al guardia, una de las empleadas ha dado la alarma con el botón que se encuentra debajo de su escritorio. «Cuando me percaté de que había entrado una persona, que lo vi apuntándole al seguridad, le di a la alarma y luego me tiré al suelo», dijo la mujer a los agentes.

Tras neutralizar al guardián del banco, Eduardo Belliard y Eddy Segura se encargan de él, mientras Jorge Luis Estrella pasa al área de caja rompiendo unas mamparas. Entonces se acerca a una de las cajeras, M.B., de 21 años, y la amenaza de muerte. Si se mueve, pierde la vida. Esto dijo M.B. en el interrogatorio:

«Cuando el asaltante entra (al área de caja), pregunta ¿dónde está la valija y dónde está la bóveda?, y comienza a caminar en el área de caja, insistiendo con la misma pregunta. Manipuló la pistola y preguntó ‘¿Es que nadie va hablar?'».

Jorge Luis Estrella no consigue respuestas y los segundos van pasando. Es entonces cuando pierde los estribos y se acerca al cajero L.M., le pega el arma en la región lumbar, provocándole un trauma acompañado de un ligero edema. Los asaltantes buscan un dinero que ya se han llevado. Insisten: «¡¿Es que nadie va a hablar, se mueren?!». En ese momento la cajera M.B. le responde y dice que la valija ya se la habían llevado.

«Estás hablando mentira, ¿se quieren morir?», replica Jorge Luis Estrella, que ve como el atraco se desmorona. Han llegado demasiado tarde, el botín grande ya no está en el banco.

Los tres delincuentes están nerviosos, con armas cargadas y ejerciendo violencia. La oficial de caja, D.P., con tres hijos y 16 años trabajando en el Banco Popular, toma la palabra y les indica dónde está el conduce que índice que el dinero se retiró. «Mírelo ahí», dice.

Los asaltantes empiezan a retirar el dinero de las cajas sin saber que D.P. ya ha tocado el botón de seguridad cuando han entrado. Pero todo sucede muy rápido. Tras sacar el dinero de las cajas, robar dos teléfonos móviles y una cartera, los tres asaltantes dejan un dispositivo que han llevado, manifestando que es una bomba, y emprenden la huida.

La mujer de azul acaba de retirar el dinero del cajero, se dirige a su coche, entra y cierra la puerta, sin darse cuenta de lo sucedido. Cinco segundos después, los asaltantes abren la puerta y salen del banco. Suben al vehículo de forma apresurada. El carro arranca incluso antes de que el último haya acabado de subir. En total se han llevado 1,685,723.68 pesos. Ahí empieza la operación policial para arrestarlos.

Dos muertos, dos vivos
Los asaltantes huyeron con rumbo desconocido en una jeepeta marca Kia, modelo Sorento, negro, con una placa de exhibición No. PP707611, la cual ya fue recuperada y fue alquilada a una empresa que se dedica a ese servicio.

Fueron captados cuando salieron de la entidad financiera tomando la avenida 27 de Febrero, con dirección hacia la Plaza de la Bandera, donde posteriormente giraron hacia la avenida Gregorio Luperón.

Más adelante, Eduardo Belliard y Eddy Segura, tras cometer el delito, se desmontaron de la jeepeta y abordaron diferentes motocicletas y se dirigieron hacia distintas calles del municipio Santo Domingo Oeste.

Los hermanos Estrella, por un lado, Belliard y Segura, por el otro.

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Hombre mata a su pareja en San Cristóbal

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Una mujer de 26 años murió tras recibir varias heridas de arma blanca presuntamente a manos de su pareja sentimental, en un hecho ocurrido la noche del domingo en el sector El Cacique, San Cristóbal.

La víctima fue identificada como Esther Salomón, quien falleció como consecuencia de las múltiples heridas provocadas con un arma blanca, según informó el coronel Diego Pesqueira, vocero de la Policía Nacional.

Tras el hecho, la Policía Nacional activó la búsqueda del agresor, un hombre de nacionalidad haitiana, de acuerdo con la información suministrada por las autoridades.

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La JCE aclara que se casaron un hombre y una mujer en unión transexual

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La Junta Central Electoral (JCE) emitió un comunicado oficial este 31 de agosto de 2026 para precisar la base jurídica del reciente matrimonio entre Jayden Resto Holguín y Regina Balaguer de Resto (conocida como «Reina de Coronas»), un enlace reportado por RC Noticias y celebrado por colectivos de derechos humanos como la primera boda pública entre un hombre trans y una mujer trans en la nación.

En su pronunciamiento, el órgano custodio del registro civil dominicano aclaró que el matrimonio entre los ciudadanos asentados legalmente como Aris Doris Resto Holguín (registrada como mujer) y Miguel José Balaguer de la Rosa (registrado como hombre) cumple estrictamente con los requisitos de la Constitución y las leyes nacionales. La institución enfatizó que el enlace fue formalizado entre un hombre y una mujer conforme a sus actas de nacimiento y documentos de identidad vigentes, reiterando su apego al mandato constitucional.

Por su parte, la pareja defiende el valor simbólico e histórico del acto al tratarse de dos personas trans que defienden sus respectivas identidades de género.

Tras cuatro meses de relación a distancia iniciada en redes sociales y dos años de noviazgo, en mayo de 2026 iniciaron los trámites formales para consolidar su relación.

El trayecto administrativo estuvo marcado por dificultades.

Regina denunció que sufrieron trabas y tratos transfóbicos durante la entrega de documentos debido a su apariencia física: «Nos pidieron los documentos, pero después no nos querían casar por cómo nos veíamos. En ninguna ley aparece un código de vestimenta». No obstante, la contrayente matizó la experiencia diferenciando la burocracia del momento del enlace, destacando que el oficial civil que los casó los trató con absoluta modestia y respeto.

La unión contó con la orientación y acompañamiento de la organización TRANSSA – Trans Siempre Amigas, y recibió felicitaciones del Observatorio de Derechos Humanos de Personas Trans (ODHPT) y COLESDOM, entidades que calificaron el evento como un hito significativo para la visibilidad y el reconocimiento de las familias trans.

A pesar del marco técnico expuesto por la JCE, la pareja mantiene su postura sobre el impacto del evento para la comunidad LGTBIQ+. En palabras de Regina: «Que se reconozca legalmente mi matrimonio en la República Dominicana sí es un paso enorme para la comunidad completa. Este es el inicio. Luchemos por nuestros derechos, por los que tenemos y los que aún nos niegan, sin cansarnos».

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