Panorama
Asaltantes matan dominicano que llegó ayer de España a pasar sus vacaciones
El hombre, que residía en Barcelona desde hace 10 años, frustró un asalto a costa de su vida
Un dominicano que llegó anoche a su país de vacaciones murió al mediodía de este sábado momentos en que frustraba un asalto, hecho ocurrido en la urbanización Cerros del Ozama, en Santo Domingo Este.
Edwin Pichardo, de 45 años, se encontraba en la marquesina de la casa de su madre, a quien venía a visitar todos los años, cuando se percató que dos hombres trataban de despojar de su motocicleta a un joven que reside en frente, reseña Diario Libre.
Es en ese momento que busca su arma de fuego, pero antes de atacar fue avistado por uno de los asaltantes, quien le disparó.
“Él estaba ahí adentro lavando su motor y vio que iban a atracar a un muchacho. Él pensaba que lo estaba haciendo de manera sigilosa, pero los ladrones oyeron cuando sobó la pistola y mire uno de los disparos como atravesó la puerta de la marquesina. Le dieron en un ojo, fue un disparo fulminante”, relató uno de los familiares del occiso.
Según versiones, el joven que iba a ser asaltado estaba esperando que le abrieran la puerta de su casa cuando fue interceptado por los delincuentes. Pese a que llegó a entregarles las lleves del motor, los antisociales no se lo llevaron y huyeron a bordo de la motocicleta en que se transportaban.
Panorama
El papelito en manos del niño Llenas Aybar que dio con el autor del crimen
Un pequeño papel con un número telefónico, hallado junto al cuerpo de José Rafael Llenas Aybar, fue la pista clave que permitió desmontar la coartada y esclarecer uno de los crímenes más impactantes del país
El papel era pequeño, casi insignificante. Un trozo doblado que el niño José Rafael Llenas Aybar llevaba consigo cuando su cuerpo fue encontrado a orillas del arroyo Lebrón. Pero en ese pedazo de papel estaba la pista que comenzaría a desmoronar una de las coartadas más frías y perturbadoras de la historia criminal dominicana.

El cuerpo del niño Llenas Aybar fue encontrado en el río Lebrón próximo a la autopista Duarte.
Había un número telefónico escrito. Nada más. Sin explicaciones, sin contexto. Sin embargo, ese dato mínimo condujo a los investigadores hasta una joven vinculada directamente con uno de los implicados. Fue el hilo que empezó a halar toda la madeja.
A partir de ese momento, lo que hasta entonces era una historia llena de versiones confusas comenzó a encajar. Las contradicciones, los movimientos extraños, las coincidencias improbables. Todo empezó a tener sentido.
Para entonces, Mario José Redondo Llenas ya había hecho lo impensable: participar en la búsqueda del propio niño al que había asesinado. Había acudido a la Policía, había ofrecido versiones, había señalado lugares. Todo con la serenidad de quien aparenta no saber nada.

Mientras tanto, su cómplice, Juan Manuel Moliné Rodríguez, intentaba borrar rastros. Limpiaba la sangre del vehículo, eliminaba cualquier evidencia que los conectara con el crimen. Era una carrera contra el tiempo que terminaría perdiéndose por un detalle mínimo: un papel olvidado en manos de la víctima.
La reconstrucción de los hechos, basada en expedientes judiciales y reportes de la época, describe una escena difícil de asimilar: dos jóvenes, de apenas 19 y 20 años, ejecutando un plan y sosteniendo una mentira frente a familiares, autoridades y ante la propia madre del niño.
El cuerpo de José Rafael había sido abandonado con múltiples heridas de arma blanca, atado con cinta adhesiva, en un lugar apartado. Y aun así, la versión de que había sido dejado en la Plaza Bolera se sostuvo durante horas, incluso frente a quienes ya intuían que algo no encajaba.
Pero el papel habló
Ese número telefónico llevó a los investigadores hasta el círculo cercano de los implicados. Las detenciones no tardaron. Y luego vendría otro momento que marcaría al país: la confesión pública, ante cámaras, de los responsables.
Tres décadas después, el nombre de Mario Redondo Llenas vuelve al debate público tras cumplir su condena. Pero el caso sigue anclado en la memoria colectiva, en buena medida, por esos detalles que nunca se borran.
Como aquel papelito.
Pequeño. Silencioso. Pero decisivo.
FUENTE: Eldía.com.do
Panorama
Sargento de la Policía ultima a su pareja a tiros en el sector Barrio Nuevo
Un feminicidio se registró la madrugada de este miércoles cuando un sargento de la Policía Nacional ultimó a su pareja, en el sector Barrio Nuevo, a la altura del kilómetro 13 de la carretera Sánchez.
La víctima es Yésica Álvarez, quien fue ejecutada a tiros por Railin de la Rosa Moquete.
Tras el hecho, el uniformado fue apresado por las autoridades.
De acuerdo con informaciones preliminares, el sargento habría disparado en dos ocasiones contra Yésica, provocándole la muerte.
Las autoridades se encuentran investigando.
Según el más reciente informe de la Dirección Nacional contra la Violencia de Género del Ministerio Público, durante el primer trimestre del 2026 en el país se registraron 22 feminicidios.
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