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Reportaje Huesped

Andrés Navarro quiere ser un presidente municipalista

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El ministro de Educación, Andrés Navarro, quien anunciará su candidatura presidencial en cinco grandes actos en la capital y distintos lugares del interior, prometió que los principales pilares de su gobierno serían la transformación del Estado, la seguridad ciudadana, mantener los logros en educación y pactar con los diferentes sectores para lograr el desarrollo del país.

El joven dirigente del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dijo que ya se han dado las condiciones para presentar su renuncia ante el ministerio y dedicarse de lleno a la carrera presidencial.

“Ya se está acercando la hora, estoy concluyendo el proceso de montaje de la pre candidatura y entonces será cuestión de afinar la propuesta que vamos a hacer al país”, dijo Navarro, durante su participación en el Desayuno de LISTÍN DIARIO, en donde estuvo acompañado de su coordinador, Miguel Medina.

El encuentro fue encabezado por el presidente de la Editora Listín Diario, Manuel Corripio Alonso; y conducido por el director de este medio, Miguel Franjul.

Aclaró que no tiene un día específico para el anuncio de sus aspiraciones “porque estamos analizando el día más adecuado”.

Sin embargo, adelantó que para el mismo hará cinco grandes concentraciones, la primera en la ciudad capital, y las otras cuatro en lugares geográficamente determinados para llegar a todo el país.

Navarro se uniría a Leonel Fernández, Carlos Amarante Baret, Reinaldo Pared Pérez, Francisco Domínguez Brito, Radhamés Segura y Temístocles Montas, quienes ya han anunciado sus aspiraciones de ser el candidato presidencial del PLD para las elecciones del 2020.

Ante la pregunta de si esperará el 27 de febrero, fecha cuando el presidente Danilo Medina se dirigirá el país, dijo que podría ser antes o después.

Refirió que la semana pasada terminó en la ciudad de Baní el proceso de consultas nacionales que estaba realizando y todavía le quedan algunos días para armar el contenido de su proyecto presidencial.

“En política no es el que sale primero sino el que sale en el momento oportuno, o tiene mayores posibilidades; estoy a tiempo, he esperado a que se apruebe el marco regulatorio”, respondió ante la pregunta de si no esperó mucho tiempo para adoptar su decisión.

Con esto se refirió a la aprobación por parte del Congreso Nacional de las leyes de Partidos y de Régimen Electoral, los instrumentos que usará la Junta Central Electoral para organizar las elecciones del 2020.

Dijo que se ha tomado su tiempo de preparación, porque no tiene sentimientos de ambición.

Esto me ha dado la tranquilidad para agotar el proceso de preparación de una candidatura, agregó.

“La orientación que llevamos no es vender una nueva figura en el PLD, sino un proyecto de nación, una manera de gestión de la administración pública”, apuntó.

El ministro dijo que prefiere que sobre el tema de la reelección del presidente de la República solo hable el propio Danilo Medina, aunque reconoce que es un funcionario de su gobierno, y lo define como su líder.

Al preguntarle qué haría si el presidente Medina propone una reforma a la Constitución para buscar la reelección, dijo que en ese momento lo evaluaría “porque en política no puede adelantarse a los procesos”.

Crisis de confianza
Navarro dijo que la sociedad dominicana adolece de una crisis de confianza hacia las instituciones, en especial los partidos políticos.

Para superar esa crisis es necesario presentar una candidatura lo suficientemente ponderada que recobre esa confianza, consideró.

El ministro de Educación indicó que esa crisis de confianza viene de las fallas de la democracia representativa. Por eso es que Andrés Navarro es el candidato que necesita el país en este momento, refirió.

FUENTE: Listín Diario

Reportaje Huesped

Hoy se conmemora el 181º aniversario de la Batalla del 30 de Marzo

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Este 30 de marzo los dominicanos conmemoran una de las batallas más importantes para la historia nacional para concretizar la Independencia Nacional.

Se trata de la Batalla del 30 de Marzo, escenificada en 1844 y como cada año, en este 181 aniversario hay programados diversos actos oficiales para recordar esta gesta patriótica.

¿Cómo ocurrió la batalla?
Después de haber anunciado y proclamado la Independencia Dominicana la noche del 27 de febrero de 1844, con el izamiento de la bandera nacional en la puerta del Conde por Francisco del Rosario Sánchez, se suscitaron varios enfrentamientos entre los ejércitos dominicano y haitiano.

Una de esas batallas fue la del 30 de marzo, en la cual el ejército dominicano venció al ejército haitiano aun con una notable desventaja en el número de soldados y con un ejército recién formado carente de entrenamiento, pero lleno de esperanzas de ser una nación libre e independiente.

El 29 de marzo, al atardecer, el general haitiano Jean-Louis Pierrot dividió sus tropas. Se acercó a la ciudad de Santiago de los Caballeros con más de 2,000 soldados en cada columna. Antes del amanecer entró a la ciudad un desfile militar de música por el Fuerte Libertad.

Las tropas invasoras se atrincheraron en Gurabito, señala un documento informativo del Ministerio de Educación dominicano.
Antes de la batalla, el general José María Imbert hizo un manejo adecuado del terreno donde se iba a combatir. Una parte de las tropas dirigidas por José María Imbert aguardaron en el fuerte «Dios, Patria y Libertad», frente a la sabana de Santiago de los Caballeros.

Luego de las tropas de Imbert atrincherarse a la derecha del río Yaque del Norte, se dirigió hacia el camino de La Herradura. El enemigo atacó y fue embestido por este en el fuerte «Dios, Patria y Libertad» frente a la sabana de Santiago de los Caballeros.

Los haitianos contraatacaron y fueron rechazados por la artillería dominicana y la fusilería de Fernando Valerio López.

Los haitianos lanzaron un ataque desesperado y fueron vencidos con los cañones del fuerte «Dios, Patria y Libertad» y por la infantería de Fernando Valerio López.

Vía DL

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Reportaje Huesped

Hoy se cumplen 41 años de la trágica muerte del presidente Antonio Guzmán

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Silvestre Antonio Guzmán Fernández, presidente constitucional de la República 1978-1982.

POR SHADDAI EVES/LISTÍN DIARIO.-A Antonio Guzmán solo le faltaban 43 días para quitarse la banda presidencial (1978- 1982) y colocársela a su compañero de partido Salvador Jorge Blanco, lo que lo convertiría en el primer presidente constitucional después de la dictadura de Trujillo en traspasar el mando a otro sin haberse reelegido.

No obstante, la decisión tomada a las 11:00 de la noche de aquel sábado de 1982, lo convirtió en el primer mandatario que se quita la vida en el cargo.

Este 4 de julio se cumplen 41 años de la tragedia ocurrida en el baño de su despacho.

Sus últimos pasos
Antonio Guzmán se levantó como todos los días, alrededor de las 6:30 de la mañana.

Estaba en la casa presidencial de Juan Dolio, adonde fue con el propósito de descansar un poco. Para las 7:00 de la mañana ya se había cambiado y solo le faltaba el desayuno.

Llegó a la oficina de su casa, donde ya algunas personas lo esperaban.

Así contó el último día del exmandatario la fallecida viuda de Guzmán y ex primera dama de la República, doña Renée Klang de Guzmán.

Más adelante, la acompaña en la narración de esta tragedia José María Hernández (fallecido yerno de Guzmán, esposo de su hija Sonia), quien fue secretario Administrativo de su gobierno y una de las últimas personas que lo acompañó momentos antes de su muerte.

La agenda del 3 de julio de 1982 era que a las 9:00 de la mañana, después de haber sostenido varias entrevistas, se dirigiría al Palacio Nacional y trabajaría hasta las 4:00 de la tarde.

Para luego volver a casa, comer y retornar al Palacio a las 5:30 de la tarde hasta casi la medianoche, según ella les contó a los periodistas Marcia Facundo y Roberto Marcallé de los periódicos El Nacional De ¡Ahora! y Última Hora, respectivamente.

«Comimos a eso de las 1:30 de la tarde. José María se fue para el campo. A eso de las 5:00 de la tarde, llegó el administrador de la finca, Ramón Oscar López. Antonio estuvo con él tratando diferentes asuntos y poco después le dijo que se iría con él a la casa de la Bolívar», contó a un año de la muerte de su esposo.

Según Renée, sus palabras fueron: “Voy a la casa de la Bolívar. Vuelvo en un rato”.

A las 7:30 de la noche, salió para el Palacio Nacional. Llamó al jefe de las Fuerzas Armadas, Mario Imbert MacGregor, quien se encontraba en Constanza. Aunque era fin de semana en el Palacio estaba toda la escolta, como un día normal.

«Cuando vi en mi reloj que eran las 9:00 de la noche, como estábamos esperándolo para cenar me dije: ‘Caramba, pero cuánto tarda Antonio’».

Ella lo llamó en dos ocasiones al Palacio por teléfono. «Parecía ser la persona de siempre. Fue en una de esas dos ocasiones que me explicó su tardanza porque tenía que conversar con el jefe de las Fuerzas Armadas y que después de que hablara con él volvería enseguida».

Un poco más adelante, Renée dice que se comunicó con José María porque le parecía raro que Antonio no hubiese llegado aún. Entonces, él le dijo que si quería que él fuera a buscarlo y accedió.

«Nos sentimos aliviadas porque José María fue en su búsqueda. Volví a conversar con Antonio estando Mario en su despacho, con él», dijo.

Por su parte, José María cuenta que encontrándose en el Palacio le mandó a decir que «estaba allí para acompañarlo a Juan Dolio» y él lo hizo entrar a su despacho a escuchar la conversación que sostenía con Mario, algo inusual de él.

«Lo único que noté muy claro fue que le dijo que aquí (en el país) podrían venir días muy difíciles, pero la institucionalidad había que mantenerla, que ese era uno de los grandes logros de su administración, y que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional eran los llamados a mantenerla», dijo.

José María les contó a los periodistas que después de eso, cuando el general ya se iba, lo detuvo y le dijo que «era mejor que permaneciera en la capital esa noche». En eso, lo llamó Renée diciéndole que lo estaba esperando para cenar y él se paró, tocó el timbre y dijo «ya nos vamos».

Mario salió del despacho del presidente Guzmán.

«Él y yo nos quedamos conversando brevemente sobre sus nietos, y me pedía que hablara con Sonia y doña Renée, por el sistema de radio, para decirles que salíamos, mientras buscaba algunos documentos y me los entregaba para supuestamente llevárselos a Juan Dolio», recordó.

«Nos pusimos de pies y ya en la puerta del despacho me dijo que me quedara con el coronel Pimentel Castro y el general Nabucodonosor Páez Piantini, entonces jefe del Cuerpo de Ayudantes del Presidente de la República, pues él tenía que ir al baño antes de emprender el viaje a Juan Dolio… Pocos minutos después oímos el disparo fatal», describe José María en «Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo», libro de la autoría del expresidente Joaquín Balaguer.

«Él estaba muy cansado y desilusionado de algunas personas por su comportamiento pero, Dios mío, él seguía siendo el de siempre», terminó el relato Renée.

Unos motivos inciertos
Periodistas de la época coincidieron que Guzmán estaba desencantado por las informaciones de que antiguos funcionarios que le fueron leales se pasaban a la tendencia jorgeblanquista desde antes de aquella larga transición.

También que miembros de su gabinete habían incurrido en actos de corrupción; a comentarios de que Jorge Blanco se proponía desacreditarlo; a los disgustos que experimentó con el entonces gobernador del Banco Central, Carlos Despradel, y el tormento para un hombre de su estirpe de entregar el mando con una situación deficitaria debido a la crisis económica que agobió a su gobierno en los últimos meses.

«El presidente de la República Dominicana, Antonio Guzmán, se suicidó tras descubrir actos de corrupción en su administración y sufrir la traición de íntimos colaboradores», fue lo que dijo José Francisco Peña Gómez, reseñan archivos de El País, de España, del año 1982.

No obstante, el periodista Carlos Cepeda afirmó que el gobernante estaba decepcionado y que entró en una profunda depresión luego de que Jorge Blanco ganó las elecciones.

«Estaba decepcionado por las traiciones y las lacras existentes en la política vernácula, entre otras cosas», aseguró en su libro titulado «Los que mataron a Antonio Guzmán».

La más debatida por políticos, historiadores, periodistas y escritores señala que se debió a los escándalos y cuestionamientos en esa época a su hija, la actual embajadora dominicana en Estados Unidos, Sonia Guzmán, y su fallecido esposo José María, sin embargo, Sonia ha negado esta versión.

En el año 2021, Sonia Guzmán reveló que su padre se quitó la vida por una profunda depresión que no fue tratada, y no porque ella y su esposo estuvieran involucrados en actos de corrupción, de acuerdo con declaraciones brindadas en el programa “Entre Líderes”, por los periodistas José Alduey Sierra, Manuel Ruiz y el comentarista Jorge Solano.

«En esa época hablar de una persona deprimida, era hablar de alguien que estaba medio loco que tenía que ira al siquiatra», dijo la embajadora.

Con relación a las teorías sobre su muerte, que indican que su padre era zurdo y que la bala estaba en la sien derecha, respondió que era derecho, pero debido a un accidente en el que se rompió un hueso del hombro usó un revolver calibre 28, cuyo gatillo podía halar con suavidad.

Mayor logro: Recuperación de la democracia
Aún con todos los años que han transcurrido, los dominicanos mantienen vívida la imagen del hombre “honrado”, “leal” y con gran conciencia de su misión: Afianzar la democracia dominicana luego de los 12 años de gobierno de Joaquín Balaguer.

Guzmán liberó a los presos políticos y recibió a todos los exiliados y desterrados del país.

La estabilidad económica y la despolitización de los institutos castrenses fueron los principales logros de su gobierno, citan archivos periodísticos de la época.

Diversos sectores de la sociedad dominicana reconocieron en él un gobernante «con ingenio en un periodo de delicada transición hacia nuevos estilos de poder».

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