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Reportaje Huesped

El peaje sombra hasta el 2038

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Por Ashley Ann Presinal/LISTÍN DIARIO.- Aún restan 17 años para que el Estado dominicano termine de pagar por uno de los proyectos más costosos en los que ha incurrido el Gobierno en toda su historia: el “peaje sombra” de las autopistas que comunican a Santo Domingo con Samaná.

La ambiciosa obra prometía “grandes avances” para el pueblo dominicano a través del impulso de la zona turística del Nordeste, sin embargo, el precio para lograrlo ha sido mucho mayor del que se estimaba.

La concesión vial Autopistas del Nordeste y Bulevar Turístico del Atlántico, a manos de las empresas de capital colombiano Autopista del Nordeste S.A. y Boulevard Turístico S.A., le ha costado al país altas cifras millonarias por vehículos que ni siquiera transitan por los peajes.

El pasado 27 de febrero, en su primera rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, el presidente de la República Luis Abinader se refirió por primera vez contra el “peaje sombra” como algo “infame”, que representa un gran peso económico para el país, y prometió acudir a las vías legales para “buscarle solución”.

De acuerdo con el mandatario, desde hace 13 años el país ha desembolsado la suma de RD$26,835 millones como parte de los ingresos mínimos que debe garantizarle a la concesionaria.

Para este 2021, la Ley 237-20 de Presupuesto General del Estado tiene asignada por concepto del “peaje sombra” la suma de RD$4,930.9 millones, pero Abinader afirmó que para el año en curso al país se le está exigiendo el pago de RD$7,000 millones por este concepto.

El meollo del asunto radica en que el costo total para la construcción, operación y mantenimiento de ambas autopistas fue de aproximadamente US$305 millones lo que equivale a RD$17,674 millones, no obstante, el Gobierno dominicano ha pagado casi el doble de su verdadero valor y al país todavía le espera “peaje sombra” hasta el año 2038.

“De seguir esta modalidad, al concluir, habríamos pagado casi seis veces su verdadero valor. Esto es sencillamente inaceptable”, aseveró el presidente ante el Congreso Nacional.

Tras esa queja pública, el siguiente paso que dio el Gobierno fue contratar el pasado 2 de febrero al abogado Emmanuel Esquea Guerrero, con el fin de que analice el contrato de concesión y rinda un informe jurídico al presidente Abinader, para que este tome la decisión final.

Al ser contactado por LISTÍN DIARIO, Guerrero señaló que al momento de recibir el poder de la Presidencia de la República para estudiar el caso del “peaje sombra”, sólo conocía lo que se había publicado en la prensa.

Mientras Antoliano Peralta, consultor jurídico del Poder Ejecutivo, señaló en el Programa Matinal, de Telemicro, canal 5, que el gobierno presidido por Abinader “siempre trata de buscar una salida consensuada, negociada, que no perjudique al Estado y solo si no es posible, entonces vamos al arbitraje o al conflicto judicial”.

¿Por qué “peaje sombra”?
El proyecto que pactó la construcción y administración de las autopistas es una concesión vial, herramienta por medio de la que el Estado otorga a una empresa privada mediante licitación un contrato para construir, explotar y conservar un tramo transitable por un período, y a cambio la administración pública se compromete a pagar con los peajes recaudados en la obra.

En el caso de la Autopista del Nordeste y el Boulevard Turístico del Atlántico, las empresas colombianas se comprometieron a financiar de forma directa el 80% del costo total de la obra asegurando su construcción, mantenimiento y operación, siempre y cuando el Gobierno dominicano les cediera el derecho a recaudar el 100% de los peajes en ambos trayectos por un período ininterrumpido de 30 años.

Pero aunque todo prometía estabilidad y un vasto desarrollo para el país, las “letras pequeñas” del contrato contienen una cláusula que obliga al Gobierno a pagar un “mínimo garantizado” a la concesionaria para “proteger la inversión”.

El llamado “peaje sombra” se origina en vista del déficit existente en el flujo de vehículos que circulan por carretera, por tanto al Gobierno le toca pagar miles de millones de pesos como la diferencia pautada para cumplir con el contrato.

En los montos devengados anualmente por concepto de este peaje “fantasma” no se incluyen los millones que recaudan estas empresas de forma directa en los distintos peajes de Marbella, Naranjal, Guaraguao y Catey, cuyos precios ascienden a RD$2,170 si se trata de un viaje ida y vuelta en un vehículo categoría I.

Si por el contrario, se trata de un viaje ida y vuelta de un vehículo pesado, categoría IV, entonces el monto a pagar escala a RD$8,114. Pero además de tener el control absoluto de todo lo que atraviesa los peajes, Autopista del Nordeste, S.A. y Boulevard Turístico S.A. también tienen asegurado como “aporte adicional” el pago de Impuesto a la Transferencia de Bienes y Servicios, mejor conocido como ITBIS.

Esta última parte está definida en el acuerdo número seis del contrato en el que se manifiesta que “a la fecha de presentación de la oferta en noviembre de 1999 no estaba vigente la normatividad actual respecto al ITBIS, en el evento en el que al concesionario se le exija aplicar el ITBIS vigente a partir del mes de enero de 2001, el concedente, o sea el Estado, se obliga a asumir la diferencia como aporte adicional”.

Así nació el “peaje sombra”
La signatura del contrato pasó por manos de los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) con el expresidente Hipólito Mejía a la cabeza, y del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dirigido por el expresidente Leonel Fernández en su segundo y tercer mandato.

La concesión vial entre la empresa Autopista del Nordeste, S.A. y el Estado Dominicano se originó el 8 de diciembre de 1999, cuando el consorcio colombiano ganó la adjudicación del contrato de ley por concurso público internacional para construir y operar la carretera Santo Domingo – Cruce Rincón de Molinillos.

El 22 de enero de 2001 la entonces Secretaría de Estado de Obras Públicas y Comunicaciones (Seopc), representada por Miguel Vargas Maldonado, autorizó a las empresas accionistas colombianas Grupo Odinsa S.A, Grodco S.C.A y Consorcio Remix S.A para que también formaran parte del concesionario.

El 18 de julio del mismo año se firmó el contrato “Construcción de la carretera Santo Domingo – Samaná bajo el sistema de administración del régimen de Peaje” entre Vargas Maldonado y el representante de la concesionaria, Luis Fernando Jaramillo Correa, por un monto de US$125,516,542.

Se acordó que el plazo total del contrato sería de 33 años y tres meses, de los cuales los primeros tres meses correspondería al plazo de liquidación del contrato, tres años para la ejecución de la obra y los 30 años restantes se dedicarían para la operación y mantenimiento de la autopista a manos de la entidad privada.

El contrato dispone que “si el valor correspondiente a los ingresos por concepto de recaudo de peaje durante dos meses de operación plena es inferior al ingreso garantizado para este período, el Concedente (Gobierno dominicano) compensará la diferencia al Concesionario”.

Esta cláusula que abrió las puertas a la garantía del “peaje sombra”, con el objetivo de “mantener el equilibrio económico del proyecto”, también fue aprobada en las actas firmadas en agosto de 2005 y enero de 2006 por el exsecretario de Obras Públicas, Manuel de Jesús (Freddy) Pérez, durante el mandato de Leonel Fernández.

Posterior a la firma, el proyecto millonario se dividió en dos fases: la primera compuesta por la construcción de la Autopista del Nordeste y la segunda por la construcción del Boulevard Turístico del Atlántico y la rehabilitación de la carretera que va desde Nagua hasta Las Terrenas.

Esta segunda etapa fue aprobada por Fernández y el Congreso Nacional el 23 de agosto de 2007, y el 22 de noviembre del mismo año fue firmada entre el exsecretario de Obras Públicas Víctor Díaz Rúa y la empresa Boulevard Turístico S.A., cuya estructura accionarial y recursos son los mismos que los de la Autopista del Nordeste, S.A.

Aunque el convenio de ambas obras correspondió a mandatos distintos, estas se pusieron en marcha durante el Gobierno de Fernández, el 30 de junio de 2008 y noviembre de 2011 respectivamente.

En una carta remitida en 2008 al Congreso Nacional, el expresidente Fernández expresó que según el modelo financiero de la obra el Estado dominicano debería obtener ingresos por un monto de US$900 millones durante la vigencia del contrato.

Se basó en un “estudio de tráfico”
La aprobación del proyecto que une al sur y al noreste del país se basó en la “Certificación del Modelo de Demanda o Tráfico” expedida en 2005 por la consultora de tráfico internacional Louis

Berger Group, cuyo estudio se apoyó en un reporte de la firma española especializada en planificación de transporte Auding S.A.

Según lo establecido en el acta de acuerdo no. 8 del contrato de concesión, el estudio fue presentado por Autopista del Nordeste S.A. “con el objeto de minimizar el riesgo de la incertidumbre en las proyecciones del ingreso de tráfico del proyecto”.

Este “estudio de tráfico” pronosticó que el Estado dominicano sólo pagaría “peaje sombra” por siete años, desde su inauguración en 2008 hasta el 2015, ya que pasado este tiempo “el flujo de vehículos sería idóneo”.

Sin embargo, pasados 13 años desde su puesta en operación las cifras pagadas a las empresas siguen aumentando y el presente año 2021 promete ser uno de los que “más caro” le saldrá al erario.

Denuncias
De acuerdo con el informe “Autopsia Fiscal: Evaluación de los gastos e ingresos del Gobierno dominicano para la garantía de derechos”, elaborado por el Oxfam República Dominicana en 2019, en los primeros ocho años de funcionamiento de las autopistas el capital privado ha duplicado su inversión.

“Esta modalidad contractual representa una fuga de recursos considerables para el fisco, aparte del costo del bolsillo para la ciudadanía en general, que ya supera los RD$2,000 por un viaje ida y vuelta”, se lee en el documento.

La senadora del Distrito Nacional, Faride Raful, ha calificado de “leonino” el contrato de la Autopista del Nordeste y además señaló el compromiso asumido por el presidente Abinader para revisarlo.

Intento de negociación
En ocasiones anteriores ya se había planteado una revisión al contrato de concesión considerado por muchos como “abusivo”, pero ningún gobierno lo ha materializado.

El pasado 15 de diciembre el Ministerio de Obras Públicas informó que se encontraba en un “proceso de negociación” con el consorcio de empresas para la concretización de un acuerdo que permitiera una “reducción significativa” del costo del “peaje sombra”.

No obstante, en un artículo publicado el mismo día por LISTÍN DIARIO, bajo la firma de la periodista Patria Reyes Rodríguez, se afirma que de manera extraoficial una fuente ligada al Ministerio declaró que “aún no se ha llegado a un acuerdo definitivo con la empresa”.

Reportaje Huesped

Primeras horas en el Metro de Los Alcarrizos: La gente aplaude como en un aterrizaje de avión

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La inauguración de la línea 2C del Metro de Santo Domingo en Los Alcarrizos se convirtió en un acontecimiento  para la movilidad urbana del país. El presidente Luis Abinader encabezó el acto oficial ayer, destacando que este nuevo tramo conecta directamente a 14 comunidades y permitirá un ahorro de hasta dos horas diarias en los traslados hacia el centro de la capital.

En las primeras horas de este 25 de febrero, la emoción de los usuarios es evidente: los aplausos al entrar en funcionamiento recordaron la costumbre de celebrar los aterrizajes de avión, tal como dice el portal Acento.com.do que lo constató al hacer un recorrido en la línea 2C del Metro de Santo Domingo.

Evelyn Reyes no lo pensó dos veces cuando le preguntaron por su nueva rutina. «¡Oh, feliz, mi amor!», dijo, con una sonrisa que se le escapaba entre palabras de agradecimiento al abordar el teleférico del municipio Los Alcarrizos, a las 7:19 de la mañana, en la estación Los Americanos, cerca de la zona franca y del hospital Vinicio Calventi.

Antes combinaba las góndolas y la OMSA, pero la espera le jugaba en contra y muchas veces no llegaba a tiempo a su lugar de trabajo, en el Distrito Nacional. Inicialmente, su ruta era una travesía diaria debido a los cambios de vehículos hasta la avenida Lope de Vega: «Yo cogía mi 23 y me quedaba en mi parada».

Actualmente labora cerca de la estación María Montez del Metro de Santo Domingo y, con la nueva extensión, calcula que el pasaje será de 35 pesos y siente que «eso es un avance al país«.

«Estoy feliz con mi metro… le doy gracias a Dios y luego al presidente», comentó al periódico Diario Libre.

Rosa Iris Araujo también mide el cambio en minutos. Antes tomaba la guagua 27B desde el control en el municipio Los Alcarrizos hasta la avenida Abraham Lincoln, también en el Distrito Nacional.

A pesar de que pagaba 50 pesos, duraba hasta una hora y media para llegar a su destino, atrapada en filas que podían extenderse 10 o 15 minutos para abordar un carro del transporte público.

«Ahora, con RD$35, llego hasta la Lincoln; es más rápido y todo», comenta durante su viaje en el teleférico de Los Alcarrizos para luego conectar con la nueva extensión del metro y llegar hasta la estación Pedro Mir (avenida Abraham Lincoln).

No es su primera vez en las góndolas del teleférico, pero sí la primera en que siente que el sistema funciona como una sola ruta.

Otros usuarios consultados afirmaron que tardaban hasta dos horas en llegar a sus destinos.

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Infografía

Góndolas del Teleférico de Los Alcarrizos se desplazan sobre el municipio durante el recorrido matutino. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)

Unos 10 minutos después, las góndolas dejaron a los pasajeros en la estación Los Alcarrizos, donde empieza la transición hacia la nueva extensión del metro.

Belkis Báez explicó que su ruta era la 23; a veces tomaba el teleférico y luego otra guagua hasta el kilómetro 9 para después bajar por la avenida Gregorio Luperón. Hasta tres pasajes, tapones y llegadas tarde.

Sobre el nuevo sistema, consideró que es «excelente», pero con una frase que provocó risas entre los presentes: «Los guagüeros y los choferes de los carros… se jodieron», recordando cómo antes los carros solo llegaban hasta la salida o el kilómetro 13, sin alcanzar el kilómetro 9, lo que obligaba a pagar más y a perder tiempo.

Infografía

Belkis Báez valora la integración del teleférico y el metro, que reduce pasajes, tapones y retrasos en su trayecto diario desde Los Alcarrizos. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)

La transición: de las góndolas a los vagones

El recorrido realizado por un equipo de Diario Libre inició en el teleférico a las 7:19 de la mañana. A esa hora, el flujo es constante: trabajadores con loncheras, estudiantes con audífonos que se dirigían hacia la universidad, niños rumbo a las escuelas y mujeres con cartera en camino a su destino.

La jornada para muchos pasajeros comenzó en la estación Pablo Adón Guzmán, que conecta la autopista Duarte con Los Alcarrizos, a las 7:48 de la mañana, tras una espera de aproximadamente 15 minutos para abordar el tren. En un ambiente de entusiasmo, los usuarios aprovecharon el recorrido para grabar con sus celulares esta nueva experiencia de transporte.

El recorrido del teleférico de Los Alcarrizos, que parte desde la estación Los Americanos y culmina en la autopista Duarte, tiene una duración aproximada de 10 minutos.La nueva extensión del Metro, cuyo trayecto inicia en la estación Pablo Adón Guzmán, en la entrada de Los Alcarrizos, hasta la parada Pedro Martínez, próximo al kilómetro 9½, toma alrededor de 20 minutos.

Al alcanzar la cuarta estación, Franklin Mieses Burgos, el sistema requirió una maniobra operativa: los pasajeros debieron descender del vagón, cruzar al otro lado de la plataforma y cambiar de andén para abordar otro vagón y continuar el trayecto hacia la estación Pedro Martínez y, finalmente, llegar a la estación María Montez, en el kilómetro 9.

Aunque el transbordo generó cierta preocupación inicial en algunos pasajeros que no estaban seguros de en qué parada debían quedarse, el sentimiento predominante fue de satisfacción. «Prefiero el metro antes que un tapón de una hora», expresó uno de los usuarios, resumiendo el impacto inmediato en su calidad de vida.

Al momento del recorrido, Keodri Sánchez Hernández se encontraba en el vagón de Los Alcarrizos. Para llegar a su destino tenía una ruta fragmentada: carro público hasta la autopista Duarte, metro desde el kilómetro 9 y luego el corredor de la avenida Winston Churchill.

El teleférico era ocasional. Hoy mide el cambio en el reloj: de los tapones caóticos desde la entrada de Los Alcarrizos hasta el kilómetro 9, aseguró que ahora, con el metro, se llega prácticamente en 15 o 20 minutos. «La experiencia ha sido gratificante», comentó.

El grupo que inició su viaje en la entrada del municipio Los Alcarrizos llegó a la estación María Montez a las 8:08 de la mañana, completando el tramo en solo 20 minutos.

Infografía

Usuarios viajan en los vagones de la nueva extensión del Metro que conecta Los Alcarrizos con María Montez. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)

El cruce por el Distrito Nacional

La extensión 2C, con 7.3 kilómetros, funcionará de forma gratuita hasta Semana Santa.

Desde la estación María Montez, el trayecto sigue por el túnel de 940 metros, se integra al ramal oriental y mantiene su flujo estable de pasajeros hasta llegar a la estación Concepción Bona, cerca del centro comercial Megacentro, en el municipio Santo Domingo Este (SDE), en un trayecto de unos 30 minutos aproximadamente.

El recorrido de este medio apunta a que, en aproximadamente una hora, los usuarios podrán trasladarse desde el corazón de Los Alcarrizos hacia Santo Domingo Este.

La ruta, que atraviesa Santo Domingo Oeste, el Distrito Nacional y SDE, pone a prueba la promesa de integración del sistema. El cronómetro determinó que la nueva conexión cambiará la rutina diaria de un municipio que, por fin, estará más cercano al centro de la capital.

 

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Le crean un perfil en Tinder y termina condenada a 12 años de prisión

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El caso de Yokairi Julian Sosa Asensio, una joven de 24 años condenada a 12 años de prisión, ha reavivado el debate sobre el debido proceso, la valoración de las pruebas y la suplantación de identidad en el sistema judicial dominicano.

Su defensa sostiene que la joven fue condenada sin pruebas suficientes y que su identidad fue utilizada por una banda criminal para cometer un atraco.

Una identidad utilizada sin su conocimiento

Según explicó el abogado Jean Christopher Pérez, quien actualmente asume la defensa de la joven, Yokairi Sosa fue víctima de una suplantación de identidad.

Fotografías extraídas de su cuenta de Instagram habrían sido utilizadas por una red delictiva para crear un perfil falso en la aplicación Tinder, con el cual contactaban a víctimas bajo la apariencia de encuentros sexuales.

A través de ese perfil, los delincuentes coordinaban citas que terminaban en asaltos armados. En uno de esos hechos, ocurrido en el sector María Auxiliadora, las víctimas fueron interceptadas por una banda de atracadores, resultando en un accidente de tránsito, heridos y la pérdida total del vehículo involucrado.

Una condena sustentada en un solo testimonio

La condena de Yokairi Sosa se basó, principalmente, en el testimonio de una de las víctimas, quien aseguró que ella era la persona con la que se comunicaba.

Sin embargo, la defensa sostiene que no se presentaron pruebas corroborativas que vincularan a la joven con el hecho.

No se aportaron grabaciones de llamadas, audios, videos ni evidencia técnica que demostrara que el número telefónico utilizado perteneciera a la imputada.

De hecho, una certificación oficial estableció que dicho número estaba registrado a nombre de un extranjero, sin vínculo alguno con Yokairi Sosa.

Asimismo, los peritajes realizados a su teléfono móvil no lograron ubicarla en el lugar del hecho ni evidenciar el uso de la aplicación Tinder.

Pruebas excluidas y deficiencias en la defensa inicial

La defensa actual también cuestiona el manejo del caso por parte de los abogados anteriores. Fotografías y pruebas que situaban a Yokairi Sosa en Barahona, a más de 200 kilómetros del lugar del atraco, fueron excluidas por el tribunal de primer grado.

Según Pérez, esa exclusión debió ser impugnada oportunamente, pero no ocurrió.

Además, se estipularon pruebas audiovisuales sin ser reproducidas en el juicio, lo que, según el abogado, viola principios fundamentales como el de inmediación y el derecho a la defensa.

El testimonio del verdadero autor del delito

Un elemento relevante del caso es que uno de los condenados por el atraco, sentenciado a 15 años, confesó su participación y afirmó que no conocía a Yokairi Sosa, asegurando que la vio por primera vez cuando el Ministerio Público la presentó en audiencia.

Esta declaración refuerza la tesis de que no existía vínculo alguno entre la joven y la banda criminal.

Un recurso ante la Suprema Corte de Justicia

Tras la ratificación de la condena por la Corte de Apelación, la defensa de Yokairi Sosa presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, última vía legal disponible.

El objetivo es lograr la anulación de la sentencia o la celebración de un nuevo juicio con mayores garantías procesales.

Un llamado a revisar el caso

Desde el centro penitenciario de Anamuya, donde cumple su condena —lejos de su provincia de origen y de su familia—, Yokairi Sosa envió una carta a la Procuraduría General de la República solicitando únicamente que su caso sea revisado.

No pidió privilegios ni liberación automática, sino una investigación objetiva que permita esclarecer la verdad.

Su defensa insiste en que el caso evidencia fallas graves en el sistema y advierte que situaciones como esta pueden afectar a cualquier ciudadano si no se corrigen a tiempo.

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