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Panorama

Condena a los hermanos Rizik por narcotráfico y lavado

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SANTO DOMINGO.- Los jueces del Primer Tribunal Colegiado condenaron a Winston Rizik, alias El Gallero, a 10 años de cárcel, hallado culpable junto a su hermano Nelson Rizik de narcotráfico, porte ilegal de armas de fuego y lavado de activos.

“El Gallero” deberá cumplir la condena en la cárcel La Isleta de Moca, provincia Espaillat.

Sobre este caso: Tribunal leerá fallo sobre juicio a hermanos Rizik este jueves
Para Nelson Rizik el tribunal decidió cinco años de prisión suspendida en la Penitenciaría Nacional de La Victoria.

Por este caso “El Gallero” había sido condenado a 10 años de prisión y su hermano Nelson a una sentencia suspendida de cinco años, pero ambas fueron anuladas por un tribunal que ordenó realizar el nuevo juicio cuyo resultado final fue el fallo leído este jueves.

Los bienes incautados a “El Gallero” quedarán bajo la tutela del Estado dominicano. Se trata de fincas, una traba de gallos, ganado, caballos y otras propiedades.

Los magistrados valoraron los exámenes realizados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) a los 10 paquetes de drogas, siete kilos y 48 gramos, encontrados durante un allanamiento a una propiedad de “El Gallero”. Ocho de estos tenían presencia de cocaína, en los otros dos no tenían presencia de ninguna sustancia.

Sostuvieron que no han llegado pruebas de actividades comerciales que avalen sus ingresos desde la década del 1980.

Los jueces indicaron que no les quedó duda de la venta y el tráfico de drogas y que el acusado eligió mal la actividad para poder crear riquezas.

Sobre su hermano Nelson, dijeron que éste figura como propietario de varias fincas pero a quien se conocía como dueño era a Winston. A Nelson se le acusó por ocultamiento de bienes producto del narcotráfico.

Antes de dar lectura al fallo del juicio a ambos hermanos, los jueces decidieron sobre tres pedimentos realizados por la barra de la defensa, que fueron rechazados. Éstos eran: que alegadamente fue irregular el arresto de “El Gallero”, así como que se cometieron irregularidades durante el primer allanamiento y la implicabilidad de las leyes de lavado de activos o narcotráfico, debido a su modificación.

La jueza Elisabeth Rodríguez aseguró que los medios de comunicación fortalecen la labor de los magistrados al dar a conocer sus decisiones y criticar las malas actuaciones.

CDN

PERIODISTA/ PUBLICISTA

Panorama

VIDEO: Insólita pelea entre un cojo y un manco en Higüey

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Una inusual pelea ocurrida en las inmediaciones de la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, ha provocado múltiples reacciones en redes sociales y entre las personas que frecuentan la zona.

El incidente, captado por testigos y difundido en plataformas digitales, involucró a dos hombres de origen haitiano que se enfrentaron físicamente en plena vía pública, a pocos metros de uno de los principales centros religiosos y turísticos de República Dominicana.

Lo que más llamó la atención de quienes presenciaron el hecho fue la condición física de ambos involucrados. Según se observa en los videos y relatos compartidos, uno de los hombres no tenía ambos brazos, mientras que el otro carecía de una pierna.

A pesar de sus limitaciones, ambos terminaron forcejeando en el pavimento hasta que otras personas presentes intervinieron para separarlos.

La escena rápidamente se volvió viral, generando comentarios de sorpresa, preocupación y críticas sobre el desorden que aseguran existe en los alrededores de la Basílica.

Una de las frases más repetidas por usuarios y testigos fue: “Eso solo se ve en Higüey”, expresión que acompañó gran parte de las publicaciones compartidas en redes sociales.

Mientras algunos tomaron el hecho con humor, otros aprovecharon para denunciar las condiciones en las que se encuentra el entorno del importante templo religioso, señalando la presencia constante de mendicidad, desorganización y falta de control en la zona.

Preocupación por el entorno de la Basílica

La Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia recibe cada año miles de visitantes nacionales y extranjeros, especialmente durante actividades religiosas y fechas especiales vinculadas a la patrona del pueblo dominicano.

Sin embargo, residentes y comerciantes aseguran que desde hace tiempo vienen denunciando situaciones de desorden en los alrededores del santuario, incluyendo acumulación de vendedores informales, personas pidiendo dinero y conflictos entre quienes frecuentan el área.

Muchos consideran que la situación afecta la imagen de uno de los lugares más emblemáticos y visitados del país, por lo que entienden que deben tomarse medidas para mejorar la seguridad, organización y limpieza en toda la zona.

Un hecho que vuelve a poner el tema sobre la mesa

Aunque el incidente no dejó reportes de gravedad, el video volvió a encender el debate sobre las condiciones del entorno de la Basílica y la necesidad de una mayor intervención de las autoridades municipales y organismos de seguridad.

Para muchos visitantes, el principal templo católico del país debería proyectar una imagen más ordenada y segura, acorde con la importancia religiosa y cultural que representa para República Dominicana.

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Panorama

El papelito en manos del niño Llenas Aybar que dio con el autor del crimen

Un pequeño papel con un número telefónico, hallado junto al cuerpo de José Rafael Llenas Aybar, fue la pista clave que permitió desmontar la coartada y esclarecer uno de los crímenes más impactantes del país

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El papel era pequeño, casi insignificante. Un trozo doblado que el niño José Rafael Llenas Aybar llevaba consigo cuando su cuerpo fue encontrado a orillas del arroyo Lebrón. Pero en ese pedazo de papel estaba la pista que comenzaría a desmoronar una de las coartadas más frías y perturbadoras de la historia criminal dominicana.

El papelito en manos del niño Llenas Aybar que destapó la verdad del crimen

El cuerpo del niño Llenas Aybar fue encontrado en el río Lebrón próximo a la autopista Duarte.

Había un número telefónico escrito. Nada más. Sin explicaciones, sin contexto. Sin embargo, ese dato mínimo condujo a los investigadores hasta una joven vinculada directamente con uno de los implicados. Fue el hilo que empezó a halar toda la madeja.

A partir de ese momento, lo que hasta entonces era una historia llena de versiones confusas comenzó a encajar. Las contradicciones, los movimientos extraños, las coincidencias improbables. Todo empezó a tener sentido.

Para entonces, Mario José Redondo Llenas ya había hecho lo impensable: participar en la búsqueda del propio niño al que había asesinado. Había acudido a la Policía, había ofrecido versiones, había señalado lugares. Todo con la serenidad de quien aparenta no saber nada.

El papelito en manos del niño Llenas Aybar que destapó la verdad del crimen

Mientras tanto, su cómplice, Juan Manuel Moliné Rodríguez, intentaba borrar rastros. Limpiaba la sangre del vehículo, eliminaba cualquier evidencia que los conectara con el crimen. Era una carrera contra el tiempo que terminaría perdiéndose por un detalle mínimo: un papel olvidado en manos de la víctima.

La reconstrucción de los hechos, basada en expedientes judiciales y reportes de la época, describe una escena difícil de asimilar: dos jóvenes, de apenas 19 y 20 años, ejecutando un plan y sosteniendo una mentira frente a familiares, autoridades y ante la propia madre del niño.

El cuerpo de José Rafael había sido abandonado con múltiples heridas de arma blanca, atado con cinta adhesiva, en un lugar apartado. Y aun así, la versión de que había sido dejado en la Plaza Bolera se sostuvo durante horas, incluso frente a quienes ya intuían que algo no encajaba.

Pero el papel habló

Ese número telefónico llevó a los investigadores hasta el círculo cercano de los implicados. Las detenciones no tardaron. Y luego vendría otro momento que marcaría al país: la confesión pública, ante cámaras, de los responsables.

Tres décadas después, el nombre de Mario Redondo Llenas vuelve al debate público tras cumplir su condena. Pero el caso sigue anclado en la memoria colectiva, en buena medida, por esos detalles que nunca se borran.

Como aquel papelito.

Pequeño. Silencioso. Pero decisivo.

FUENTE: Eldía.com.do

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