Reportaje Huesped
Cotizar durante 30 años solo garantiza ocho años de pensiones
SANTO DOMINGO. Para la seguridad social dominicana la crisis se acerca, al igual que para unos cuantos esquemas previsionales alrededor del mundo.
Lo dijo Arismendi Díaz, quien diseñó el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), y consideró que las reglas aprobadas en el país contaban con un buen diseño, pero que los tiempos han cambiado.
La tasa de envejecimiento es mayor cada vez debido a la longevidad, señaló, pero el periodo de cotizaciones sigue siendo el mismo, igual que los aportes de los trabajadores, con lo que el resultado será pensiones insuficientes y una posible crisis fiscal.
Díaz calculó que para recibir un año de pensiones se requiere cotizar durante cinco años. “Ello explica por qué 30 años de aportes solo garantizan ocho años de pensiones”, dijo.
El dato forma parte de un estudio “Hacia pensiones dignas y sostenibles: la crisis de los sistemas previsionales y los retos de una reforma integral” en el que el experto en seguridad social ofrece posibles salidas a la crisis previsional que se cierne sobre la República Dominicana.
Una es eliminar la obligación de calcular la pensión con base en el último salario recibido. Díaz cree que más bien hay que promediar las remuneraciones promedios por periodos más amplios. Por ejemplo, que la pensión equivalga a a lo devengado en los últimos cinco años, o 10 años, 15 e ir ampliándolo gradualmente a 30 años.
Otra salida, que reconoce poco popular, es elevar el porcentaje de aporte mensual al sistema de seguridad social para lograr una mejor pensión al momento de que el trabajador se retire.
Con el 8 % de aporte actual, el pensionado solo recibe una tasa de reemplazo —que mide si el sistema ofrece ingresos adecuados respecto a los que se recibían cuando era un trabajador activo— de 22 %, un nivel que es similar al de otros países de la región. Pero subirlo a, por ejemplo, 18 % permitiría elevar esa tasa a 49.5 %.
Díaz añade otra solución que, aunque impopular, considera que ayudaría a resolver la situación, aumentar a 40 el número de años de cotizaciones necesarios para jubilarse. Calculó que ese nivel permitiría un esquema sostenible.
Por último, el experto aseguró que es necesario fijar límites a las comisiones que cobran las Administrados de Fondos de Pensiones porque, cuanto más bajo sea el porcentaje, más meses de pensiones podrán recibir los trabajadores.
Arismendi Díaz dijo que la crisis del sistema de seguridad social amenaza con estallar en el año 2050.
El Foro Económico Mundial señaló hace poco que la magnitud del déficit previsional será enorme y sumará US$400,000 millones solo entre ocho de las más grandes economías del mundo.
Pero no se trata de que uno de los modelos falle. La crisis será para el sistema de capitalización individual y también para el de reparto.
Díaz, quien reconoce que cometió errores en la definición del esquema de seguridad social dominicano, dice que hay posibilidad de mejorar una normativa que es necesario revisarla cada cierto tiempo.
Suhelis Tejero/Diario Libre
Reportaje Huesped
Doblete sísmico: la ciencia detrás del inusual fenómeno que provocó terremotos seguidos en Venezuela
En cuestión de minutos, Venezuela sufrió dos fuertes terremotos de magnitud 7.2 y 7.5
DE DIARIO LIBRE.-Lo ocurrido en Venezuela el 24 de junio responde a un fenómeno sísmico de baja frecuencia estadística conocido como «doblete sísmico» (earthquake doublet): dos eventos de magnitud comparable —separados por menos de un orden de magnitud entre sí— que ocurren en la misma zona fuente y en un intervalo de tiempo muy breve.
A diferencia de la secuencia clásica de mainshock-réplica, en un doblete ninguno de los dos sismos puede clasificarse como réplica del otro; ambos son eventos principales independientes generados por la ruptura de segmentos de falla adyacentes o interconectados.
El primer sismo, de magnitud 7.2, provocó un desplazamiento abrupto de la corteza que redistribuyó el campo de esfuerzos en las fallas vecinas. Este mecanismo, descrito en la literatura como transferencia de esfuerzo de Coulomb (*Coulomb stress transfer*), puede tanto inhibir como acelerar la ruptura de fallas cercanas dependiendo de su orientación geométrica.
En este caso, el segmento adyacente se encontraba ya próximo a su umbral de ruptura, y la perturbación introducida por el primer evento fue suficiente para desencadenar el segundo en apenas 39 segundos: tiempo geológicamente insignificante, pero suficiente para que muchas personas comenzaran a evacuar antes de ser golpeadas por un sismo aún más intenso.

La magnitud 7.5 del segundo evento implica una liberación de energía aproximadamente 2.8 veces mayor que la del primero —cada unidad entera en la escala de momento sísmico (Mw) equivale a un factor de ~31.6 en energía liberada—, lo que convierte al conjunto del doblete en una secuencia de potencia destructiva acumulada excepcionalmente elevada.
La geología de Venezuela y sus fallas
Venezuela occidental y central se asienta sobre uno de los límites de placa más complejos del hemisferio: la interacción transpresiva entre la placa del Caribe y la placa sudamericana. A diferencia de los márgenes de subducción clásicos —donde una placa se hunde bajo la otra generando sismos profundos—, este borde se caracteriza por un movimiento predominantemente lateral o de desgarre, con componentes de compresión variable.
El resultado es un sistema de fallas transcurrentes de orientación aproximadamente este-oeste, entre las que destacan la falla de Boconó, la falla de San Sebastián y la falla de La Victoria, capaces de generar terremotos de gran magnitud a profundidades muy someras.

Estas fallas acumulan tensión elástica durante décadas o siglos de bloqueo tectónico para liberarla de forma súbita en segundos. El segmento de Yaracuy, donde se localizó el epicentro del doblete, es una zona de interacción entre varios de estos sistemas y había sido identificada en estudios previos como una de las áreas de mayor potencial sísmico no liberado del país.
Por qué fue tan destructivo: el factor profundidad y magnitud
La profundidad focal de ambos sismos —aproximadamente 13 kilómetros— los clasifica como eventos corticales someros (*shallow crustal earthquakes*), la categoría más peligrosa en términos de daño superficial. A esa profundidad, la energía sísmica viaja una distancia mínima antes de alcanzar la superficie, lo que reduce la atenuación geométrica y anelástica de las ondas.
El resultado es una intensidad de sacudida (*ground shaking*) significativamente mayor que la de un sismo de igual magnitud pero de foco profundo.

A esto se suma el efecto de amplificación de sitio: Caracas y varias ciudades costeras están edificadas sobre cuencas sedimentarias y depósitos aluviales que amplifican las ondas sísmicas de baja frecuencia, alargando su duración e incrementando su amplitud.
Este fenómeno —similar al que catalizó la devastación en Ciudad de México en 1985— convierte el tipo de suelo en un factor tan determinante como la propia magnitud del sismo.
La combinación de estos tres elementos —doblete de alta energía acumulada, foco superficial e infraestructura vulnerable sobre suelos blandos— explica por qué un sismo con epicentro a 300 kilómetros de Caracas produjo el colapso de decenas de edificios en la capital y convirtió este evento en el más destructivo que ha sufrido Venezuela en más de un siglo.
Reportaje Huesped
Primeras horas en el Metro de Los Alcarrizos: La gente aplaude como en un aterrizaje de avión
La inauguración de la línea 2C del Metro de Santo Domingo en Los Alcarrizos se convirtió en un acontecimiento para la movilidad urbana del país. El presidente Luis Abinader encabezó el acto oficial ayer, destacando que este nuevo tramo conecta directamente a 14 comunidades y permitirá un ahorro de hasta dos horas diarias en los traslados hacia el centro de la capital.
En las primeras horas de este 25 de febrero, la emoción de los usuarios es evidente: los aplausos al entrar en funcionamiento recordaron la costumbre de celebrar los aterrizajes de avión, tal como dice el portal Acento.com.do que lo constató al hacer un recorrido en la línea 2C del Metro de Santo Domingo.
Evelyn Reyes no lo pensó dos veces cuando le preguntaron por su nueva rutina. «¡Oh, feliz, mi amor!», dijo, con una sonrisa que se le escapaba entre palabras de agradecimiento al abordar el teleférico del municipio Los Alcarrizos, a las 7:19 de la mañana, en la estación Los Americanos, cerca de la zona franca y del hospital Vinicio Calventi.
Antes combinaba las góndolas y la OMSA, pero la espera le jugaba en contra y muchas veces no llegaba a tiempo a su lugar de trabajo, en el Distrito Nacional. Inicialmente, su ruta era una travesía diaria debido a los cambios de vehículos hasta la avenida Lope de Vega: «Yo cogía mi 23 y me quedaba en mi parada».
Actualmente labora cerca de la estación María Montez del Metro de Santo Domingo y, con la nueva extensión, calcula que el pasaje será de 35 pesos y siente que «eso es un avance al país«.
«Estoy feliz con mi metro… le doy gracias a Dios y luego al presidente», comentó al periódico Diario Libre.
Rosa Iris Araujo también mide el cambio en minutos. Antes tomaba la guagua 27B desde el control en el municipio Los Alcarrizos hasta la avenida Abraham Lincoln, también en el Distrito Nacional.
A pesar de que pagaba 50 pesos, duraba hasta una hora y media para llegar a su destino, atrapada en filas que podían extenderse 10 o 15 minutos para abordar un carro del transporte público.
«Ahora, con RD$35, llego hasta la Lincoln; es más rápido y todo», comenta durante su viaje en el teleférico de Los Alcarrizos para luego conectar con la nueva extensión del metro y llegar hasta la estación Pedro Mir (avenida Abraham Lincoln).
No es su primera vez en las góndolas del teleférico, pero sí la primera en que siente que el sistema funciona como una sola ruta.
Otros usuarios consultados afirmaron que tardaban hasta dos horas en llegar a sus destinos.

Góndolas del Teleférico de Los Alcarrizos se desplazan sobre el municipio durante el recorrido matutino. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
Unos 10 minutos después, las góndolas dejaron a los pasajeros en la estación Los Alcarrizos, donde empieza la transición hacia la nueva extensión del metro.
Belkis Báez explicó que su ruta era la 23; a veces tomaba el teleférico y luego otra guagua hasta el kilómetro 9 para después bajar por la avenida Gregorio Luperón. Hasta tres pasajes, tapones y llegadas tarde.
Sobre el nuevo sistema, consideró que es «excelente», pero con una frase que provocó risas entre los presentes: «Los guagüeros y los choferes de los carros… se jodieron», recordando cómo antes los carros solo llegaban hasta la salida o el kilómetro 13, sin alcanzar el kilómetro 9, lo que obligaba a pagar más y a perder tiempo.

Belkis Báez valora la integración del teleférico y el metro, que reduce pasajes, tapones y retrasos en su trayecto diario desde Los Alcarrizos. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
La transición: de las góndolas a los vagones
El recorrido realizado por un equipo de Diario Libre inició en el teleférico a las 7:19 de la mañana. A esa hora, el flujo es constante: trabajadores con loncheras, estudiantes con audífonos que se dirigían hacia la universidad, niños rumbo a las escuelas y mujeres con cartera en camino a su destino.
La jornada para muchos pasajeros comenzó en la estación Pablo Adón Guzmán, que conecta la autopista Duarte con Los Alcarrizos, a las 7:48 de la mañana, tras una espera de aproximadamente 15 minutos para abordar el tren. En un ambiente de entusiasmo, los usuarios aprovecharon el recorrido para grabar con sus celulares esta nueva experiencia de transporte.
El recorrido del teleférico de Los Alcarrizos, que parte desde la estación Los Americanos y culmina en la autopista Duarte, tiene una duración aproximada de 10 minutos.La nueva extensión del Metro, cuyo trayecto inicia en la estación Pablo Adón Guzmán, en la entrada de Los Alcarrizos, hasta la parada Pedro Martínez, próximo al kilómetro 9½, toma alrededor de 20 minutos.
Al alcanzar la cuarta estación, Franklin Mieses Burgos, el sistema requirió una maniobra operativa: los pasajeros debieron descender del vagón, cruzar al otro lado de la plataforma y cambiar de andén para abordar otro vagón y continuar el trayecto hacia la estación Pedro Martínez y, finalmente, llegar a la estación María Montez, en el kilómetro 9.
Aunque el transbordo generó cierta preocupación inicial en algunos pasajeros que no estaban seguros de en qué parada debían quedarse, el sentimiento predominante fue de satisfacción. «Prefiero el metro antes que un tapón de una hora», expresó uno de los usuarios, resumiendo el impacto inmediato en su calidad de vida.
Al momento del recorrido, Keodri Sánchez Hernández se encontraba en el vagón de Los Alcarrizos. Para llegar a su destino tenía una ruta fragmentada: carro público hasta la autopista Duarte, metro desde el kilómetro 9 y luego el corredor de la avenida Winston Churchill.
El teleférico era ocasional. Hoy mide el cambio en el reloj: de los tapones caóticos desde la entrada de Los Alcarrizos hasta el kilómetro 9, aseguró que ahora, con el metro, se llega prácticamente en 15 o 20 minutos. «La experiencia ha sido gratificante», comentó.
El grupo que inició su viaje en la entrada del municipio Los Alcarrizos llegó a la estación María Montez a las 8:08 de la mañana, completando el tramo en solo 20 minutos.

Usuarios viajan en los vagones de la nueva extensión del Metro que conecta Los Alcarrizos con María Montez. (DIARIO LIBRE/ DANIA ACEVEDO)
El cruce por el Distrito Nacional
La extensión 2C, con 7.3 kilómetros, funcionará de forma gratuita hasta Semana Santa.
Desde la estación María Montez, el trayecto sigue por el túnel de 940 metros, se integra al ramal oriental y mantiene su flujo estable de pasajeros hasta llegar a la estación Concepción Bona, cerca del centro comercial Megacentro, en el municipio Santo Domingo Este (SDE), en un trayecto de unos 30 minutos aproximadamente.
El recorrido de este medio apunta a que, en aproximadamente una hora, los usuarios podrán trasladarse desde el corazón de Los Alcarrizos hacia Santo Domingo Este.
La ruta, que atraviesa Santo Domingo Oeste, el Distrito Nacional y SDE, pone a prueba la promesa de integración del sistema. El cronómetro determinó que la nueva conexión cambiará la rutina diaria de un municipio que, por fin, estará más cercano al centro de la capital.
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