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Opinion

Silenciar al pueblo

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En República Dominicana, los casos de difamación e injuria registrados relacionados con el uso del internet representan menos del 0.00049% de los usuarios conectados de los 10.2 millones de dominicanos con acceso al ciberespacio.

A primera vista, parece un número irrelevante. Pero existe una ley vigente que enfrenta la difamación e injuria (Ley No. 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología) en sus artículos 21-22.

Pero esa pequeñez es precisamente lo que enciende las alarmas: ¿por qué se insiste en legislar de forma tan estricta algo tan marginal? ¿Qué motiva esta urgencia? ¿Es acaso la protección del honor… o el intento de disciplinar al ciudadano?

Porque mientras el país avanza en conectividad digital, la narrativa política parece ir en sentido contrario: más vigilancia, más restricciones, más miedo.

El disfraz legal del control
La difamación y la injuria son figuras legales legítimas en cualquier democracia. Pero en República Dominicana, las iniciativas legislativas recientes, como la Ley de Libertad de Expresión y Medios Digitales, han empezado a parecer menos una garantía de derechos, más un instrumento para acallar voces que no estén acorde a la narrativa y al control mediático.

Paradójicamente, estas medidas surgen cuando más dominicanos han empezado a usar las redes como herramientas de expresión, denuncia y participación política.

La democratización horizontalizada del discurso o de la narrativa, ya no depende de los grandes medios ni de los partidos, sino de ciudadanos comunes que publican desde sus teléfonos libremente.

Y eso, para muchos en el poder, es inaceptable.

El nuevo campo de batalla: el internet
A través de plataformas como X, TikTok, YouTube o Facebook, los dominicanos han expuesto corrupción, denunciado abusos, cuestionado decisiones y generado debates abiertos que antes eran imposibles de ver en la sociedad.

La viralidad de una publicación ha llegado a ser más poderosa que una rueda de prensa oficial.

Esa capacidad de presión pública es lo que realmente se está intentando limitar y además  mantener el control de las narrativas mediáticas que se busca cultivar en la mente de una sociedad para que no vea lo que debería conocer realmente.

Los casos aislados de difamación han servido como excusa para endurecer penas, intimidar creadores de contenido y disuadir la crítica.

Bajo el pretexto de proteger la honra, se esconde un modelo autoritario que quiere que el ciudadano piense dos veces antes de opinar. O mejor, que no opine.

¿ La ley protege al débil o al poderoso?
En la mayoría de los casos, quienes interponen demandas por difamación no son personas vulnerables, sino funcionarios, políticos o figuras públicas. Es decir, quienes ya tienen poder, recursos y visibilidad, usan la ley para silenciar a quienes apenas tienen su voz y su teléfono como herramientas.

Este desequilibrio transforma lo que debería ser justicia, en censura disfrazada.

La paradoja dominicana ¿El futuro en juego?
Mientras el país se precia de ser una democracia moderna, sigue utilizando leyes del siglo pasado para regular una conversación del siglo XXI. El Código Penal dominicano aún criminaliza la expresión, y los proyectos actuales proponen penas de prisión para quienes osen “ofender” públicamente a una autoridad. ¿Estamos protegiendo la convivencia o blindando a los poderosos?

Si estas leyes se consolidan, podría establecerse un precedente peligroso: castigar al ciudadano por opinar. Y no sólo eso: se abriría la puerta a la autocensura, al miedo, al silencio inducido. Y con el silencio muere la democracia.

¿ Estamos a tiempo?
¿Y si todo esto no se trata de proteger el honor, sino de enterrar la libertad con guantes blancos?, ¿Estamos frente a un intento velado de recentralizar el poder del discurso, que las redes sociales democratizaron?

¿Y si cada nueva ley disfrazada de “regulación” es en realidad un grillete invisible para tu pensamiento, tu crítica, tu voz?

¿Hasta cuándo permitiremos que la excepción se convierta en regla, y el castigo en método para infundir miedo?

¿Se legisla para proteger la verdad… o para imponer una única versión? ¿ quién definirá qué es difamar en una era de polarización e intereses políticos cruzados?  ¿ a quién protege realmente la ley: al ciudadano… o al cargo público de turno?

Hoy es un influencer, mañana puede ser un periodista, luego tú, por una simple opinión en tu estado de WhatsApp.

¿Quién decide lo que es injuria en un país donde cuestionar al poder es visto como una amenaza?

Y lo más inquietante:
¿ Seremos testigos del entierro de la libertad de expresión mientras aplaudimos su funeral disfrazado de legalidad?

¿ Nos estamos acostumbrando a vivir en silencio, mientras creemos que hablamos libres?

Y lo más aterrador:
¿ Será este el comienzo de una sociedad dominicana amordazada, domesticada y digitalmente vigilada?

Opinion

Prepara el ambiente

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Preparar el ambiente no solamente significa organizar el espacio físico donde operas y convives, sino que además supone organizar el contexto que te rodea por medio de la creación de un clima favorable, en el que las circunstancias que sobrevengan te empujen estratégicamente en la dirección que quieres avanzar.

Si bien es cierto que el espacio físico debe estar en armonía con limpieza y orden porque es una de las medidas más saludables para cultivar la salud mental, no es menos cierto que este predicamento también se extiende al concepto de ir trabajando el entorno cuando hay una decisión importante que tomar.

La organización es aliada de la paz a razón de que te da certeza de cara a los pasos que tienes que dar, al tiempo que te indica qué esperar en función de las decisiones que tomaste o vayas a tomar.

Igual cuando se avecina una crisis y puedes avizorarla, las posibilidades de salir bien parado de la misma son mucho mayores cuando te planificas por aquello de que guerra avisada no mata soldado.

Cuando viene una crisis prevenida, puedes hacerle frente por medio de la preparación del ambiente de forma tal que disminuya su impacto lo más posible e incluso lograr que se convierta en oportunidad por medio de medidas que la vuelquen a tu favor.

Conozco políticos que han desarrollado una pasmosa habilidad para sacar provecho de las crisis, tornándolas en oportunidad.

De hecho, cuando hay una situación de dificultad, en lugar de estresarse, se entusiasman porque saben que viene un momento en el que se pueden crecer.

Ello así porque se han preparado para las crisis y sus estrategias de comunicación y línea de acción son articuladas en aras de prevenirlas, pero también se equipan con herramientas funcionales para afrontarlas con una contingencia efectiva y probada.

Una vez has logrado perfeccionar la práctica de tornar a favor lo que viene en tu contra, con el tiempo también te haces experto creando coyunturas que propicien golpes de efecto, que no son más que olas que te empujan hacia tu meta.

Que la inspiración nos encuentre trabajando
Siempre digo que lo ideal es que la suerte o la inspiración nos encuentre trabajando, ya que es como sacamos mejor provecho a esos empujones de productividad propia de la inspiración.

El mismo principio aplica en términos de manejo de crisis, a partir de que cuando llegue nos encuentre trabajando en los planes de contingencia y previsión que se deben tener para afrontarla de manera preventiva.

Como leí en alguna ocasión: “Preparar el ambiente es sembrar silencio, orden y propósito antes de que llegue la acción”, lo que propicia que con facilidad podamos prosperar ante una situación difícil, teniendo la calma como aliada y el orden como sostén, para propiciar una mente más clara.

Por ello quiero plasmar esta frase que a veces escucho la cual reza de que “Cuando el entorno está bien preparado, las personas florecen sin darse cuenta”, queriendo decir que si quieres crecer haz del orden físico, emocional y espiritual tu mayor aliado, dado que ello atrae sólo cosas buenas a tu vida, y finalizo con este bello predicamento “quien cuida el ambiente cuida el proceso”.

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Opinion

Ciberataques en República Dominicana

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El día que las alarmas sonaron en RD, al mediodía del 20 de septiembre de 2025, los servidores del Ministerio de Defensa dominicano comenzaron a registrar un flujo descomunal de solicitudes.

Los portales mide.gob.do y c5iffaa.gob.do eran blanco de un ataque de denegación de servicio (DDoS): una avalancha de tráfico diseñada para tumbarlos, saturar sus defensas y probar su resistencia.

El comunicado oficial fue inmediato: el ataque había sido contenido, no hubo robo de datos ni accesos indebidos.

El sistema, aunque bajo presión, se mantuvo en pie. Fin de la historia, según las autoridades.

Pero la verdadera noticia no está en la nota de prensa que quiso tranquilizar al país. Está en lo que este episodio revela:

República Dominicana ya forma parte de un tablero global de ciberataques donde los adversarios juegan con paciencia, precisión y ambición.

El enemigo que no duerme
El Threat Hunting Report 2025 de CrowdStrike retrata con crudeza el escenario:

● Ocho de cada diez intrusiones globales (81 %) ya no usan malware. Son ataques silenciosos, interactivos, ejecutados por humanos en tiempo real.

● El cibercrimen domina el panorama: el 73 % de las intrusiones busca beneficios económicos, pero el sector gubernamental vio un aumento del 185 % en ataques selectivos en el último año.

● La nube es un campo de batalla: los ataques a entornos en la nube crecieron un 136 % en 2025 respecto a 2024.

● China se mueve con precisión: aumentó un 40 % sus operaciones en la nube, combinando espionaje y control estratégico.

● El phishing de voz (vishing) se dispara: en apenas seis meses de 2025 ya superó el total de 2024, explotando la ingenuidad humana como el acceso más fácil.

El informe también confirma algo más inquietante: los adversarios usan inteligencia artificial generativa para redactar correos de phishing perfectos, crear identidades falsas en redes sociales e incluso producir deepfakes convincentes.

¿Por qué importa aquí?
En 2022, más de una decena de portales estatales dominicanos fueron alterados por defacements (es un tipo de ciberataque en el que un atacante, o «defacer», obtiene acceso no autorizado a un sitio web para modificar su apariencia y contenido, alterando la página con mensajes, imágenes o propaganda). Entonces se dijo que no había riesgo porque eran páginas “informativas”.

Tres años después, el blanco fue el Ministerio de Defensa. La escala es distinta y el mensaje también: la vulnerabilidad no es teórica, es real.

El ataque del 20 de septiembre puede haber sido apenas un ensayo. Los expertos lo saben: antes de un golpe mayor, los adversarios tantean defensas, miden tiempos de respuesta y almacenan información para futuros movimientos.

Si un día el objetivo no es un portal web, sino el sistema tributario, el padrón electoral, la Tesorería Nacional o la red eléctrica, ¿responderemos con la misma calma con que se redactó el último comunicado?

Adversarios con nombres y métodos
Los informes internacionales no hablan de fantasmas, sino de actores con rostro y estrategia:

● GLACIAL PANDA (China): especialista en infiltraciones prolongadas en telecomunicaciones, recolectando registros de llamadas y datos sensibles.

● CHARMING KITTEN (Irán): experto en campañas de phishing con IA, capaz de imitar correos y estilos de comunicación auténticos.

● EMBER BEAR (Rusia): detrás de operaciones de desinformación masiva y manipulación narrativa.

● FAMOUS CHOLLIMA (Corea del Norte): coloca falsos programadores en empresas extranjeras, apoyándose en herramientas de IA para mantener su fachada.
Estos grupos actúan como ejércitos invisibles, cruzando fronteras sin necesidad de soldados ni armas físicas. Y ya están en nuestro radar.

Lo que exige el país
Un ataque contenido no es un triunfo definitivo, es apenas un aviso. Para que no se repita la complacencia, el Estado dominicano debe:

1. Publicar un informe técnico transparente: con cifras, orígenes y mecanismos de mitigación.

2. Aprobar una Ley Nacional de Ciberseguridad que defina responsabilidades y sanciones más fuertes.

3. Blindar la infraestructura crítica (electricidad, salud, finanzas, telecomunicaciones) con estándares internacionales.

4. Adoptar defensa basada en IA, porque los adversarios ya la usan para atacar.

5. Formar talento local en ciberseguridad avanzada, creando un ejército digital capaz de anticipar y no solo responder.

6. Educar al ciudadano común: ningún firewall resiste un clic ingenuo en un correo falso.

La nueva frontera
La República Dominicana ha sido puesta a prueba. Resistió un primer golpe. Pero la pregunta no es si habrá un segundo, sino cuándo y con qué fuerza.

La guerra invisible ya tocó nuestra puerta. Y en ella no hay trincheras ni batallones, solo firewalls, credenciales seguras, talento humano y voluntad política.

La defensa del país ya no se mide solo en kilómetros de frontera o en blindados de acero, sino en líneas de código, servidores en la nube y decisiones estratégicas.

La elección es simple y urgente: nos preparamos con transparencia y ambición, o nos convertimos en un blanco fácil en el mapa global de los adversarios digitales.

La decisión debemos tomar en conjunto, ya que para esto se necesitan los recursos necesarios y es una inversión inteligente que todos debemos apoyar.

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