Opinion
Ciberataques en República Dominicana
El día que las alarmas sonaron en RD, al mediodía del 20 de septiembre de 2025, los servidores del Ministerio de Defensa dominicano comenzaron a registrar un flujo descomunal de solicitudes.
Los portales mide.gob.do y c5iffaa.gob.do eran blanco de un ataque de denegación de servicio (DDoS): una avalancha de tráfico diseñada para tumbarlos, saturar sus defensas y probar su resistencia.
El comunicado oficial fue inmediato: el ataque había sido contenido, no hubo robo de datos ni accesos indebidos.
El sistema, aunque bajo presión, se mantuvo en pie. Fin de la historia, según las autoridades.
Pero la verdadera noticia no está en la nota de prensa que quiso tranquilizar al país. Está en lo que este episodio revela:
República Dominicana ya forma parte de un tablero global de ciberataques donde los adversarios juegan con paciencia, precisión y ambición.
El enemigo que no duerme
El Threat Hunting Report 2025 de CrowdStrike retrata con crudeza el escenario:
● Ocho de cada diez intrusiones globales (81 %) ya no usan malware. Son ataques silenciosos, interactivos, ejecutados por humanos en tiempo real.
● El cibercrimen domina el panorama: el 73 % de las intrusiones busca beneficios económicos, pero el sector gubernamental vio un aumento del 185 % en ataques selectivos en el último año.
● La nube es un campo de batalla: los ataques a entornos en la nube crecieron un 136 % en 2025 respecto a 2024.
● China se mueve con precisión: aumentó un 40 % sus operaciones en la nube, combinando espionaje y control estratégico.
● El phishing de voz (vishing) se dispara: en apenas seis meses de 2025 ya superó el total de 2024, explotando la ingenuidad humana como el acceso más fácil.
El informe también confirma algo más inquietante: los adversarios usan inteligencia artificial generativa para redactar correos de phishing perfectos, crear identidades falsas en redes sociales e incluso producir deepfakes convincentes.
¿Por qué importa aquí?
En 2022, más de una decena de portales estatales dominicanos fueron alterados por defacements (es un tipo de ciberataque en el que un atacante, o «defacer», obtiene acceso no autorizado a un sitio web para modificar su apariencia y contenido, alterando la página con mensajes, imágenes o propaganda). Entonces se dijo que no había riesgo porque eran páginas “informativas”.
Tres años después, el blanco fue el Ministerio de Defensa. La escala es distinta y el mensaje también: la vulnerabilidad no es teórica, es real.
El ataque del 20 de septiembre puede haber sido apenas un ensayo. Los expertos lo saben: antes de un golpe mayor, los adversarios tantean defensas, miden tiempos de respuesta y almacenan información para futuros movimientos.
Si un día el objetivo no es un portal web, sino el sistema tributario, el padrón electoral, la Tesorería Nacional o la red eléctrica, ¿responderemos con la misma calma con que se redactó el último comunicado?
Adversarios con nombres y métodos
Los informes internacionales no hablan de fantasmas, sino de actores con rostro y estrategia:
● GLACIAL PANDA (China): especialista en infiltraciones prolongadas en telecomunicaciones, recolectando registros de llamadas y datos sensibles.
● CHARMING KITTEN (Irán): experto en campañas de phishing con IA, capaz de imitar correos y estilos de comunicación auténticos.
● EMBER BEAR (Rusia): detrás de operaciones de desinformación masiva y manipulación narrativa.
● FAMOUS CHOLLIMA (Corea del Norte): coloca falsos programadores en empresas extranjeras, apoyándose en herramientas de IA para mantener su fachada.
Estos grupos actúan como ejércitos invisibles, cruzando fronteras sin necesidad de soldados ni armas físicas. Y ya están en nuestro radar.
Lo que exige el país
Un ataque contenido no es un triunfo definitivo, es apenas un aviso. Para que no se repita la complacencia, el Estado dominicano debe:
1. Publicar un informe técnico transparente: con cifras, orígenes y mecanismos de mitigación.
2. Aprobar una Ley Nacional de Ciberseguridad que defina responsabilidades y sanciones más fuertes.
3. Blindar la infraestructura crítica (electricidad, salud, finanzas, telecomunicaciones) con estándares internacionales.
4. Adoptar defensa basada en IA, porque los adversarios ya la usan para atacar.
5. Formar talento local en ciberseguridad avanzada, creando un ejército digital capaz de anticipar y no solo responder.
6. Educar al ciudadano común: ningún firewall resiste un clic ingenuo en un correo falso.
La nueva frontera
La República Dominicana ha sido puesta a prueba. Resistió un primer golpe. Pero la pregunta no es si habrá un segundo, sino cuándo y con qué fuerza.
La guerra invisible ya tocó nuestra puerta. Y en ella no hay trincheras ni batallones, solo firewalls, credenciales seguras, talento humano y voluntad política.
La defensa del país ya no se mide solo en kilómetros de frontera o en blindados de acero, sino en líneas de código, servidores en la nube y decisiones estratégicas.
La elección es simple y urgente: nos preparamos con transparencia y ambición, o nos convertimos en un blanco fácil en el mapa global de los adversarios digitales.
La decisión debemos tomar en conjunto, ya que para esto se necesitan los recursos necesarios y es una inversión inteligente que todos debemos apoyar.
Opinion
Jornada de oración: Luis Abinader en busca de sabiduría
Cuán grato fue escuchar el anuncio que hizo el Gobierno dominicano de convocar una jornada de oración y acción de gracias a Dios, como ocurrió el pasado lunes 07 de septiembre, encabezada por el presidente Luis Abinader, con la participación de representantes tanto de las iglesias católica como protestantes en el Palacio Nacional.
Me gustó mucho que se le dio rigor haciéndola extensiva para todas las instituciones del Estado, encabezada por sus respectivos titulares.
Ello hace ver que Luis Abinader entiende la importancia de buscar sabiduría en la fuente por excelencia de esta virtud, sobre todo porque la misma palabra dice que el principio de la sabiduría es el temor a Dios.
Pero cuando se habla de temor a Dios en este contexto, en modo alguno se trata de miedo, sino más bien de respeto y reconocimiento a la supremacía sobre el pueblo que se postra a los pies de su creador.
Veo con agrado que, por medio de la oración, la reflexión y el agradecimiento, se busque fomentar la unidad nacional, esperanza y confianza en el futuro, lo cual es un camino expedito para poner en manos del Altísimo las decisiones y acciones futuras del Gobierno.
Creo firmemente que esta es la principal decisión que ha tomado el Gobierno en sus seis años de ejercicio, y debe ser una iniciativa permanente, pues se alinea con los principios de nuestros fundadores que sin titubeos pusieron a Dios en primer lugar a la hora de crear la indivisible e independiente República Dominicana.
Es más, voy más lejos al afirmar que así debió comenzar el Gobierno. Iniciar con jornadas de oración nacional permanentes como acción de gracias por el bendecido país que nos ha tocado y para clamar por protección divina ante los retos y desafíos que se avizoran.
El llamado a la jornada de oración es un acto de discernimiento y sabiduría que nos encamina como nación a permanecer unidos en todo tiempo, sobre todo porque es un ejercicio que hace falta como una convocatoria frecuente a la unidad nacional.
Pero además de la unidad, también con estas jornadas invocamos esas fuerzas en las que como nación creemos para que tengan una participación central en espacios donde se toman decisiones, al tiempo que pedimos la revelación de caminos que de otra manera no se pudieran ver.
Ello por ejemplo se evidencia en Jeremías 33:3 cuando dice “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”
De manera que la jornada de oración es una brújula que ayuda a la orientación del Estado, como cuando un líder, en este caso el presidente, pide la consejería de Dios en procura de sabiduría ante las incertidumbres venideras, así como lo hicieron reyes bíblicos como David, Salomón o Josafat, y cuyos resultados fueron garantizados.
De manera que felicito dicha iniciativa al tiempo que hago un llamado para que desde el Palacio Nacional se instituya la jornada de oración como una convocatoria nacional permanente, en procura de mayor sabiduría para quienes deben dirigir y fortalezca la unidad del pueblo que vive tiempos en los que las divisiones, conflictos y contiendas se han propagado como nunca.
Opinion
Un minuto de silencio por la comunicación dominicana
Hay una peligrosa tendencia que cada vez se hace más evidente en algunos programas de radio, televisión y plataformas digitales: sus anfitriones han dejado de conformarse con comunicar las noticias y ahora quieren convertirse en la noticia.
El foco ya no está en los hechos, en las investigaciones o en los problemas que afectan a la gente.
El protagonismo lo ocupa el propio comunicador.
Se habla más de quién respondió a quién, de la pelea entre panelistas, de la indirecta lanzada a otro programa o de la polémica fabricada para alimentar el siguiente contenido.
Muchos espacios parecen haber cambiado su razón de ser.
En lugar de informar, explicar o generar un debate útil para la audiencia, se han convertido en escenarios donde los egos compiten por atención.
Cada emisión parece una extensión de la anterior, marcada por ataques, respuestas y nuevos enfrentamientos entre quienes deberían estar concentrados en ejercer su labor periodística o comunicacional.
No se trata de cuestionar el debate ni la diferencia de opiniones. El contraste de ideas es indispensable en una sociedad democrática.
El problema surge cuando el conflicto deja de ser una consecuencia natural del análisis y se convierte en el producto principal del programa.
Cuando la confrontación se planifica porque genera reproducciones, comentarios y tendencias, la comunicación pierde profundidad y se convierte en un simple espectáculo.
Mientras los comunicadores se empeñan en ser el centro de la conversación, muchos temas de interés público quedan relegados.
Problemas que merecen investigación, denuncias que necesitan seguimiento y asuntos que impactan la vida de miles de personas terminan desplazados por discusiones estériles que solo alimentan el ciclo de las redes sociales.
La audiencia no necesita más protagonistas. Necesita periodistas y comunicadores que investiguen, cuestionen, expliquen y aporten contexto.
Necesita profesionales que entiendan que el micrófono no es un escenario para satisfacer el ego, sino una herramienta para servir a la sociedad.
La credibilidad no se construye siendo tendencia por una pelea ni acumulando reproducciones a base de controversias personales.
Se construye con rigor, responsabilidad y respeto por la inteligencia del público.
Quizás ha llegado el momento de recordar una verdad que nunca debería olvidarse: el comunicador no está llamado a ser la noticia. Su misión es contarla.
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