En el centro de esa noche intensa y reivindicativa, brilló con fuerza un nombre: Bad Bunny.
El artista puertorriqueño logró un hito sin precedentes para la música en español al alzarse con el Grammy a álbum del año, el galardón más importante de la Academia de la Grabación, gracias a DeBÍ TiRAR MáS FOToS.
Se trata del primer disco íntegramente en español que conquista esta categoría en la historia de los premios, imponiéndose a grandes favoritos como Mayhem de Lady Gaga o Swag de Justin Bieber.
Visiblemente emocionado —con 22 segundos de silencio que ya son virales antes de levantarse de su asiento tras escuchar su nombre—, Bad Bunny subió al escenario para recoger el premio de las manos de Harry Styles y protagonizar uno de los discursos más reivindicativos de los Grammy.
«Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: fuera ICE», proclamó, poniendo a todo el auditorio en pie. «No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos americanos», añadió, en un alegato directo contra las redadas antimigración y el clima de persecución vividos en Estados Unidos durante los últimos meses.
Además del mayor premio de la noche, Benito Antonio Martínez Ocasio se alzó con tres gramófonos más a su carrera: mejor álbum de música urbana, mejor interpretación de música global por EoO y el histórico álbum del año.
Todo ello a una semana de convertirse en protagonista del medio tiempo de la Super Bowl, un evento que no ha estado exento de polémica política.
Kendrick Lamar, nuevo récord de Grammy
Si Bad Bunny fue el gran protagonista de la noche, Kendrick Lamar volvió a coronarse como el artista más premiado. Por segundo año consecutivo lideró el palmarés y, con cinco nuevos Grammy, alcanzó un total de 27 galardones, superando así el récord histórico de Jay-Z como el rapero con más premios Grammy.
Lamar ganó la grabación del año por Luther, su colaboración con SZA, en un momento marcado por el despiste de Cher al confundir el nombre del tema con el del reconocido cantante Luther Vandross.
El rapero, con humor, explicó que Vandross es una de sus grandes influencias y que por ello sampleó If This World Were Mine en la canción premiada.
Billie Eilish, Lady Gaga y otras sorpresas
Otra de las grandes sorpresas de la noche fue Billie Eilish, que llevó el Grammy a canción del año —premio que reconoce a los autores— por WILDFLOWER, imponiéndose a temas que partían como claros favoritos. En su discurso, la cantante calificó de «injusta» la situación migratoria en EE. UU. y se sumó a las críticas al ICE.
Lady Gaga, por su parte, amplió su palmarés con dos nuevos premios: mejor álbum pop vocal por Mayhem y mejor grabación dance por Abracadabra, consolidando su estatus como una de las artistas más influyentes de su generación.
La emoción llegó de la mano de Lola Young, quien no pudo contener las lágrimas al ganar el Grammy a mejor actuación pop en solitario por Messy, mientras que Olivia Dean, galardonada como mejor artistas nuevo, reivindicó el legado de la migración recordando sus raíces familiares.
Unos Grammy marcados por la política
A diferencia de ediciones anteriores, los Grammy 2026 se convirtieron en una gala abiertamente política, marcada por la indignación tras los recientes episodios de violencia durante las protestas contra las redadas migratorias en Mineápolis.
Los mensajes contra el ICE comenzaron con pins reivindicativos en la alfombra roja y se multiplicaron en los discursos de recogida de premios.
«No somos nada los unos sin los otros», afirmó Olivia Dean. «Nadie es ilegal en tierra robada», proclamó Billie Eilish. Incluso el presidente de la Academia, Harvey Mason Jr., reconoció desde el escenario el clima de división que atraviesa el país, subrayando el papel de la música como refugio y motor de esperanza.
El presentador Trevor Noah, en su sexta y última vez al frente de la ceremonia, utilizó la sátira política, lanzando dardos constantes contra Trump en un monólogo cargado de ironía que fue creciendo en tono y contundencia durante la celebración.





Música, emoción y memoria
Más allá de la política, los Grammy 2026 fueron también una celebración de la música en directo.
La gala se abrió con la energía de Bruno Mars y Rosé interpretando APT., y fue encadenando diversas actuaciones, desde la puesta en escena aeroportuaria de Sabrina Carpenter con Manchild hasta el despliegue teatral de Lady Gaga, quien volvió a demostrar su dominio del escenario con Abracadabra.
Otras artistas que también subieron al escenario fueron Lola Young, Olivia Dean o The Marías, aportando emoción a una noche marcada por las sorpresas.
Pero, el momento más emotivo llegó con el In Memorian, que rindió homenaje a grandes nombres de la música reciente en un apartado cargado de sensibilidad y respeto, recordando que la industria también se construye desde la memoria.

















