Connect with us

Gente & Sociedad

Controversia por el «Tango Gay»

Publicado hace

en

El Tango Queer comenzó a popularizarse a principios del milenio

ARGENTINA.- Dos hombres se sujetan. No se miran a los ojos. Todavía no. Uno guía, y el otro lo sigue. Se enlazan estrechamente con las manos.

Ahora caminan. Sus pasos se condicen con las sensaciones que desata su lenguaje corporal. Bailan Tango, y, detrás de la sensualidad y la complejidad de sus movimientos se encierra un mundo de historias y rumores producto de unos orígenes confusos.

El Tango Queer comenzó a popularizarse a principios del milenio. El objetivo es el de bailar la danza ciudadana argentina con intercambio de roles.

Cualquiera tiene la posibilidad y el derecho de optar por aprender los dos roles: el de conductor y el de conducido, el primero estereotípicamente ligado a lo masculino y el segundo, a lo femenino.

Se busca una relación más igualitaria entre la pareja, y se centra en un principio que muchos tangueros tienen como filosofía personal, que es la que dice que para bailar bien el tango hay que poder dominar ambos papeles.

Sin embargo, el Tango Queer -término utilizado tradicionalmente para describir de manera peyorativa a la comunidad gay, lesbiana, transexual e intersex pero que a principios de los ’90 fue resignificado con una connotación positiva- no es una novedad.

Según historiadores, en una época era más que común que los hombres bailaran tango entre ellos. Eran los tiempos en que estaba condenado por la iglesia y prohibido por la policía, ya que incitaba al escándalo y era asociado con la diversión “non sancta” junto a la bebida.

Así, prohibido por años, las personas -hombres en general- se vieron obligadas a bailarlo en lugares ocultos de la ciudad, cuerpo a cuerpo.

Es decir que esta danza de extrema sensualidad y erotismo que en la sociedad suele ser interpretada por parejas conformadas por hombres y mujeres, se bailaba entre personas del mismo sexo. De esta manera, el Tango Queer es una vuelta a los orígenes.

Los primeros tangos publicados datan de cerca de 1870, lo que sugiere que esta danza comenzó a ser practicada por lo menos una década antes, en una época en la que la sociedad argentina era predominantemente masculina.

La hambruna europea había llevado a que las familias enviaran a sus hijos al Nuevo Mundo a recaudar dinero, y esta ola migratoria creó un desequilibrio de sexos en Buenos Aires.

Daniel Trenner, un profesor de tango que enseña en la Mount Holyoke College y en la Smith College de Massachusetts, en Estados Unidos, aseguró que por aquella época “había una mayor población de hombres que de mujeres.

Uno de los lugares donde los hombres tenían más oportunidades de conocer a una persona del sexo opuesto era en los bailes, pero la competencia era feroz, por lo que no iban a ir para bailar con una chica sin saber cómo”.

De esta manera, los hombres practicaban juntos, perfeccionando los movimientos para más tarde impresionar a las mujeres. Trenner explicó que “el ingrediente risqué que hacía que el tango sea tan diferente a otras danzas era la posición de las piernas”.

El tango se convirtió entonces en una manera de darle cuerpo a sus fantasías. Y, a pesar de que los hombres empezaron a bailar juntos como manera de impresionar a las mujeres, Trenner afirmó que existía una subcultura gay “semi secreta”.

Es que había muchos bailarines excelentes que después no iban a los bailes con mujeres.

Hoy en Buenos Aires las escuelas Tango Queer -espacio creado en el año 2005 por Mariana Docampo – y La Marshall se convirtieron en pioneros del tango entre parejas gay. Este fenómeno es cada vez más popular, ya que permite que la persona elija el rol que quiere “jugar”.

Es uno el que escoge si quiere conducir o no, y no se cuestiona la decisión individual. La convocatoria es cada vez más grande, y hasta hay un Festival Internacional de Tango Queer en noviembre que se realiza desde el 2006. Las edades de los participantes van desde los 20 hasta los 70. No hay prejuicios. Lo “normal” aquí es lo diferente.

En diálogo con el portal argentino Infobae, Docampo explicó que el espacio de Tango Queer se concibió hace 11 años, pero que ella trabajaba incluso desde antes con parejas de mujeres con el cambio de roles. “Se ideó como un lugar de intercambio.

Se pensó desde lo queer y la identidad de género, para que haya más equidad en la pareja, peor en la actualidad va gente trans, gay o heterosexual. Es una propuesta muy abierta”, agregó.

El festival, fundado en 2007 por Docampo, Roxana Gargano y Augusto Balizano, reúne anualmente a las personas que trabajan a nivel internacional para apoyar y difundir el tango queer: acuden profesores, organizadores, intelectuales, músicos y bailarines, tanto profesionales como amateurs.

El lema del festival es bailar tango sin que los roles estén fijos al sexo de quienes lo bailan. El evento no está orientado sólo para parejas del mismo sexo, sino para todos aquellos que apoyen la propuesta y que promuevan el respeto por la diversidad.

En las milongas porteñas, el Tango Queer hoy florece. Hay algunos que al observar a una pareja del mismo sexo moviéndose al unísono creen ver una innovación moderna o algo shockeante, pero lo cierto es que los historiadores concuerdan en que en realidad es una inesperada pero bienvenida vuelta a las raíces de esta danza, tan tradicional en Argentina como revolucionaria.

El Tango Queer aún no ganó un espacio en el popular Mundial de Tango, que se realiza desde ayer en la Usina del Arte, donde más de seiscientas parejas midieron su talento ante un jurado de prestigiosos maestros durante las Rondas Clasificatorias.

Como en ediciones anteriores también estará la categoría Tango de Pista y Tango Escenario.

Durante toda la semana, las duplas provenientes de cuarenta y cinco países diferentes bailarán en las pistas para llegar al Luna Park y conseguir el Título Mundial.

Las semifinales se llevarán a cabo los días sábado 27 y domingo 28, respectivamente, también en la Usina.

Infobae.com

PERIODISTA/ PUBLICISTA

Gente & Sociedad

Todo listo para la gala final del certamen ‘Señorita Monseñor Nouel’

Publicado hace

en

Este jueves 19 de mayo, doce beldades de Bonao competirán por el título «Señorita Monseñor Nouel» durante un certamen que se llevará a cabo en el hotel ecoturístico Rancho Guacamayos, de esa ciudad, a las 7:00 de la noche.

Las participantes pasaron por un proceso de evaluaciones en las que se tomó en cuenta su talento e intelecto.

La semana pasada se realizó la competencia de trajes de baño como anticipo a la gala final del concurso de belleza en el que cada una de las participantes han dado lo mejor de ellas.

Esta es la primera edición del certamen en el que se busca escoger la representante de la provincia Monseñor Nouel para el “Misses of Dominican Republic, un concurso que cuenta con los más altos estándares de credibilidad con visión internacional.

La organización de “Señorita Monseñor Nouel” está a cargo de Alejandrina Mejía y Ronaldo Linares, directora y subdirector del concurso, respectivamente.

Mejía cuenta con veinte años de experiencia en la industria de la belleza, contando con empresas en esa rama tanto en el país como en el extranjero y teniendo su sede principal en Bonao.En tanto que, Linares es un destacado profesional del estilismo, emprendedor y ha estado ligado a concursos de belleza.

“Señorita Monseñor Nouel es un certamen que integra la belleza, inteligencia femenina y donde se resaltará la cultura, el talento, la juventud y el carisma que nos caracteriza como región”, destacaron los organizadores.

El certamen tiene además como objetivo promover a Monseñor Nouel como destino ecoturístico, resaltando las bondades de sus ríos y montañas, que le convierte en marca provincia al tiempo de concienciar a la juventud y a la sociedad dominicana sobre la importancia de proteger sus recursos naturales.

Continuar leyendo

Gente & Sociedad

Fernando Villalona: Mi madre no se fue muy contenta conmigo

Publicado hace

en

«Yo le pido a mamá que me perdone», expresó el cantante Fernando Villalona con la voz quebrada tras afirmar que «ella no se fue muy contenta conmigo» cuando falleció hace casi cuatro años, en octubre de 2017.

«El Mayimbe» habló de la relación con sus padres, ya fallecidos, en un programa especial que el canal 4 de la Corporación Estatal de Radio Televisión (CERTV) le dedicó el sábado con motivo de cumplir 67 años de vida.

Villalona sostuvo que Arcadia Évora sufrió por situaciones que él vivió en una etapa de su vida, pero que a ella le tergiversaron la verdad.

«Mi mamá era la que más sufría, era un sufrimiento total, todos los días, hasta que partió y no le pude dar a mamá eso que tanto quise haber podido darle, pero había mucha gente en el medio que hacían ideas diferentes de la realidad, pero mi corazón solamente lo conoce Dios», manifestó.

En la entrevista con la periodista Wendy Mora, el merenguero dominicano dijo que no hay familia perfecta y aunque él ama la suya, evidenció un malestar en el que no profundizó.

«Yo amo a mi familia, pero sí que tengan bien en cuenta que lo que Dios le dio a cada quien que lo aproveche y que anden por el camino correcto para que le puedan sacar provecho. Te digo todo esto porque es como un desahogo, aparte de desahogarme quizás esto sirva para organizar algunas cosas que no están en sus lugares», expresó a las cámaras del canal 4.

Con relación a una película pendiente sobre su vida, descartó cualquier proyecto en ese sentido que cuenta con su aprobación.

«Ya no me interesa, hay otras cosas más importantes que vienen en camino, en su momento lo anunciaré», aseguró el artista nativo de Loma de Cabrera, Dajabón.

Hace 50 años su vida dio un giro total al encontrarse con la música, pero su niñez y adolescencia se desarrollaron como cualquier muchacho pueblerino. Antes de convertirse en «Niño Mimado» o «Mayimbe», en su pueblo lo conocían por otros apodos: Nando, Oreja, «Bocaejarro» y Chimbo.

Previo a convertirse en cantante, en su pueblo, Loma de Cabrera, estudiaba y jugaba voleibol, baloncesto, béisbol o simplemente se iba al río a nadar.

«Cuando no tenía que achicar las vacas nadaba un poco o si no iba a jugar béisbol, o volibol porque en el basquetbol me rompieron par de veces los dedos», recordó.

Ya a los nueve años comenzó a cantar en el parque central de Loma de Cabrera porque otra alternativa de entretenimiento era el cine, pero durante muchas noches en el pueblo se iba la luz.

Cuando entró en su adolescencia dijo: «Voy a buscar la forma de ser artista, y se me metió eso en la cabeza».

Pocos años después, a los 16 años, ya estaba participando en el famoso Festival de la Voz que en 1971 organizó el músico Rafael Solano en Bellas Artes y transmitido por el canal 4.

En esa competencia quedó en quinto lugar, pero una multitud protestó ante los resultados al grito de «fraude, fraude».

Tiempos después vendrían sus años de popularidad, en los que admite que vivió «una época media loca y con mucha ignorancia».

Sobre ese particular comentó: «Si yo hubiese tenido la sabiduría que tengo ahora quizás no hubiese cometido los errores que cometí. Pero como Dios sabe lo que hace ahora entiendo que quizás todas esas clases de cosas que me pasaron a mí me sirvieron para enderezar mi carrera, mi camino y mi vida».

Según han pasado los años y él ha retomado el control de su vida, con un estilo saludable, sin vicios, «lo más que me he gozado son las bendiciones que a diario recibo en las calles cuando salgo».

En ese transitar entre la fama, los errores, los triunfos y fracasos, Villalona se convirtió en un «Niño mimado» por el pueblo dominicano, que le dio todas las oportunidades que quiso, estableciéndose contra viento y marea en un mayimbe de la música popular dominicana.

Al principio lo del mote del Mayimbe no era de su agrado: «No me gustaba el nombre de Mayimbe, lo sentía como un indio, no me gustaba, pero un día, un 24 de diciembre, Johnny Ventura me invitó a su casa a comer y yo estaba perdido en encontrar la casa, pero él salió al frente y me dijo: Mayimbe, es aquí… A partir de ahí acepté la palabra Mayimbe».

Para cuando ya no esté en la tierra quiere que lo recuerden «como un elegido».

En su producción musical entre merengues, baladas, boleros y bachatas, según su propio conteo, «tuve la suerte de pegar 205 temas de 350 que he grabado, que no puedo dejar de cantar, pero no hay tiempo en los shows para cantarlos todos».

Hay un merengue que no lo puede dejar en sus presentaciones, «Música latina», que «es mío, ese lo parí yo, que es música y letras de mi autoría».

Otros temas emblemáticos en su voz son «Compañera», «Delirante amor», «Dominicano soy», «Baila en la calle», «Cama y mesa», «Sé que te perdí», «La hamaquita», «Mi pueblo», «Seré», «Quijote», «Jardinera», «La tuerca», «Tabaco y ron» y «Homenaje a Tatico Henríquez».

Entre sus grabaciones pendientes está un disco especial dedicado a la niñez y otro recopilatorio de la música dominicana.

«Voy a recopilar los temas de mi país para hacer un álbum especialmente de temas dominicanos», adelantó en la entrevista con el canal 4.

Continuar leyendo

Lo + Trending