Connect with us

Opinion

Una mirada a premios Soberano

Publicado hace

en

Tras los acontecimientos que han copado la atención en los días recientes, que incluyen una preocupante guerra en desarrollo en Medio Oriente y los Premios Óscar del cine, la atención nacional se centra en el montaje, esta noche a partir de las siete, en el Teatro Nacional Carlos Piantini, de la edición 41 de Premios Soberano, de la Asociación de Cronistas de Arte de la República Dominicana.

El Soberano es el más importante reconocimiento al arte clásico, popular, al cine y a la comunicación del país, y es fruto del trabajo de meses por parte del consejo directivo que encabeza la periodista Marivell Contreras y del voto de los miembros activos, bajo una rigurosa supervisión técnica y ética.

Como acontece en cada oportunidad de su celebración, se expresan opiniones variadas, respaldos, apoyos, divergencias y confrontaciones de perspectivas, correspondientes al curioso y diverso sentido del gusto y del criterio que cada uno cree único y valedero.

Por una parte, es evidente que ningún veredicto de una premiación satisfará todos los gustos. Es imposible porque, entre las cinco posibilidades de premiación (cuando hay cinco nominados, el máximo posible), solo una de ellas resultará triunfadora.

La óptica de género

Las voces que aplican un enfoque diferenciador de género, como el caso del ensayo de la fecha de la periodista investigadora Elvira Lora, analizan la desproporción de los nominados entre hombres y mujeres artistas (solo un 36 % de mujeres).

Tienen razón y deberían ser motivo de análisis y reflexión para los votantes (mayormente hombres), a fin de ampliar el criterio y hacer justicia que equilibre la balanza de género en ediciones siguientes.

La óptica de género es legítima, pero nos parece que le faltan elementos para un estudio completo, debido a que se trata de una situación multifactorial.

Calcular porcentajes estadísticamente tiene valor, pero su perspectiva debe adecuarse a lo medido. A una oficina de Recursos Humanos, para que refleje una paridad 50-50 en su personal, le resulta suficiente con una disposición del directorio o del presidente ejecutivo. Y todo resuelto.

En materia de evaluar el trabajo artístico de un año, no es tan burocrática la salida.

Tiene relación con la proporción de artistas mujeres y hombres que se destacaron en el período; influye la cantidad de votantes (en los que, a simple apreciación, hay una ligera mayoría masculina, y un solo voto determina quién está o no en las nominaciones), de manera similar a lo que puede ocurrir con los ganadores o ganadoras.

La Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) ha tenido, desde su fundación en 1984 hasta hoy, 21 presidencias ocupadas por 16 personas distintas (porque algunos repitieron), de las cuales, doce han sido hombres y cuatro mujeres.

Las mujeres que han sido presidentas de Acroarte: Marivell Contreras (2007–2009) y (2025–2027, actual); Emelyn Baldera (2017–2019 y 2021–2023); Wanda Sánchez (2023–2025)).

Doce hombres han sido presidentes de Acroarte: J. Eduardo Martínez, Carlos T. Martínez, José Tejada Gómez, Cristhian Jiménez, Joseph Cáceres, Napoleón Beras, Miguel A. Rivera, Félix Vinicio Lora, Fausto Polanco, Máximo Jiménez, José Antonio Aybar y Jorge Ramos.

Durante más de tres décadas (1984–2007), la presidencia fue exclusivamente masculina. La primera mujer en llegar fue Marivell Contreras (2007).

Sin embargo, las directivas presididas por hombres han seleccionado un 79 % más de mujeres para el Gran Soberano que las dos mujeres que han presidido la institución.

¿Refleja eso una paridad de género? No. Es otra dinámica. Desde luego, la presidencia del gremio tiene derecho a plantear quién gana el máximo galardón, pero está sujeta a la votación de sus integrantes y de los expresidentes, tenidos como asesores permanentes.

Mujeres artistas ganadoras del Premio Soberano por año y presidencia

PTE. ACROARTE — AÑO — GANA EL SOBERANO

Carlos T. Martínez (1985–1987) — Maridalia Hernández
Napoleón Beras (1997–1999) — Milly Quezada
Joseph Cáceres (1999–2001) — Sonia Silvestre
Miguel Rivera (2001–2003) — Ángela Carrasco
Félix Vinicio Lora (2003–2005) — Zoé Saldaña
Fausto Polanco (2005–2007) — Charytín Goico
Jorge Ramos (2015–2017) — Fefita la Grande
Emelyn Baldera (2017–2019) — Miriam Cruz
Emelyn Baldera (2021–2023) — Rita Indiana
Wanda Sánchez (2023–2025) — Alicia Ortega
Wanda Sánchez (2023–2025) — Zoé Saldaña

TOTAL:
Directivas encabezadas por hombres: 7 Premios Soberano
Directivas encabezadas por mujeres: 4 Premios Soberano

Tendencia de ganadoras y ganadores del Gran Soberano

El gráfico presenta la evolución del género de los ganadores del Gran Soberano, el máximo galardón otorgado por la Asociación de Cronistas de Arte.

Cuadro: Elaboración propia (JRSosa).

Se señalan tres etapas históricas:

1985–2015: predominio masculino. Durante tres décadas, la mayoría de los ganadores fueron hombres, con apariciones femeninas esporádicas.

2016–2019: inicio de transición; comienza a verse mayor presencia femenina entre los premiados.

2022–2025: nueva etapa. Se produce la primera racha sostenida de mujeres ganadoras en la historia del premio.

La presidenta

Marivell Contreras es una profesional de la comunicación (estudios en la UASD de Comunicación), gestora cultural con perspectiva de género, profesora universitaria (PUCMM) y poeta, con 33 años de ejercicio profesional, que representa una de las más sólidas marcas mediáticas por su trayectoria: tiene 28 años como responsable de la difusión y entrevistas de arte en el matutino El Día; ha laborado en el diario Hoy, en numerosos portales digitales y es talento de importantes medios. Respecto de ella, está clara su perspectiva de género en todas las esferas en que incide.

La opción Gran Soberano

Se han barajado varios nombres (Jochy Santos, Domingo Bautista, Santiago Matías, Cecilia García, Negro Santos e Iván Ruiz, entre otros) para la entrega del Gran Soberano, pero la coincidencia popular, los comentarios de cronistas y las publicaciones al respecto coinciden —a lo cual me sumo— en la figura de Jatnna Tavares.

¿Por qué? —y esta es una opinión que no ata a nadie a votar por quien considere en los órganos definidos para sufragar en ese sentido—:

Sobradamente lo merece por su trayectoria extendida y fructífera en los medios.
Porque no son muchas las oportunidades en las que quien gana el Soberano mayor procede exclusivamente de la comunicación.
Porque ha sido gestora de notables proyectos de comunicación que han validado la identidad nacional, nuestra música y nuestros valores.
Porque su mensaje desde la comunicación ha sido de armonía, concordia y aporte de valores.
Porque Jatnna es Jatnna.

El autor es periodista

Opinion

Un minuto de silencio por la comunicación dominicana

Publicado hace

en

Hay una peligrosa tendencia que cada vez se hace más evidente en algunos programas de radio, televisión y plataformas digitales: sus anfitriones han dejado de conformarse con comunicar las noticias y ahora quieren convertirse en la noticia.

El foco ya no está en los hechos, en las investigaciones o en los problemas que afectan a la gente.

El protagonismo lo ocupa el propio comunicador.

Se habla más de quién respondió a quién, de la pelea entre panelistas, de la indirecta lanzada a otro programa o de la polémica fabricada para alimentar el siguiente contenido.

Muchos espacios parecen haber cambiado su razón de ser.

En lugar de informar, explicar o generar un debate útil para la audiencia, se han convertido en escenarios donde los egos compiten por atención.

Cada emisión parece una extensión de la anterior, marcada por ataques, respuestas y nuevos enfrentamientos entre quienes deberían estar concentrados en ejercer su labor periodística o comunicacional.

No se trata de cuestionar el debate ni la diferencia de opiniones. El contraste de ideas es indispensable en una sociedad democrática.

El problema surge cuando el conflicto deja de ser una consecuencia natural del análisis y se convierte en el producto principal del programa.

Cuando la confrontación se planifica porque genera reproducciones, comentarios y tendencias, la comunicación pierde profundidad y se convierte en un simple espectáculo.

Mientras los comunicadores se empeñan en ser el centro de la conversación, muchos temas de interés público quedan relegados.

Problemas que merecen investigación, denuncias que necesitan seguimiento y asuntos que impactan la vida de miles de personas terminan desplazados por discusiones estériles que solo alimentan el ciclo de las redes sociales.

La audiencia no necesita más protagonistas. Necesita periodistas y comunicadores que investiguen, cuestionen, expliquen y aporten contexto.

Necesita profesionales que entiendan que el micrófono no es un escenario para satisfacer el ego, sino una herramienta para servir a la sociedad.

La credibilidad no se construye siendo tendencia por una pelea ni acumulando reproducciones a base de controversias personales.

Se construye con rigor, responsabilidad y respeto por la inteligencia del público.

Quizás ha llegado el momento de recordar una verdad que nunca debería olvidarse: el comunicador no está llamado a ser la noticia. Su misión es contarla.

Continuar leyendo

Opinion

No a la ‘Ley Mordaza’

Publicado hace

en

La libertad de expresión no es un privilegio concedido por el poder; es un derecho que protege a la ciudadanía frente al poder.

Cuando una sociedad comienza a castigar la crítica, a intimidar la denuncia o a sembrar el miedo entre periodistas, comunicadores y ciudadanos por expresar opiniones o revelar hechos de interés público, no solo se silencia una voz: se debilita la democracia.

El nuevo Código Penal dominicano, cuya entrada en vigencia está prevista para agosto, ha generado una profunda preocupación por disposiciones que muchos consideran una amenaza a ese derecho fundamental.

Defender la libertad de expresión no significa respaldar la difamación ni los abusos; significa garantizar que ninguna ley se convierta en un instrumento para callar preguntas incómodas, investigaciones periodísticas o el legítimo disenso.

Por eso, cualquier norma que pueda generar miedo a opinar, investigar, denunciar o cuestionar a quienes ejercen funciones públicas debe ser motivo de reflexión y debate.

Reitero, no se trata de defender la difamación ni la injuria.

Quien cause un daño a la reputación de otra persona debe responder ante la ley.

La pregunta es otra: ¿por qué sancionar con cárcel expresiones que pueden resolverse mediante mecanismos civiles y proporcionales?

Cuando la amenaza es la prisión, el efecto puede ser el silencio por temor.

Muchos ven en estas disposiciones una verdadera «ley mordaza», un traje a la medida para blindar a los funcionarios públicos frente al escrutinio ciudadano.

Porque si criticar, denunciar o señalar posibles irregularidades puede convertirse en un riesgo penal, el mensaje que se envía es claro: mejor no decir ni pío.

Y una democracia donde los ciudadanos, periodistas y comunicadores temen hablar, preguntar o investigar, deja de respirar con libertad.

El poder debe estar sometido al escrutinio público, no protegido del debate.

Continuar leyendo

Lo + Trending